¿Otro Yakuza? Sí. ¿Otro remake? Sí. Pero Yakuza Kiwami 3 lo necesitaba, y moderniza sin cambiar la esencia del más divisivo de sus juegos. Te contamos más, ¡en esta reseña en PS5!

Pasa con los Yakuza como con las familias grandes: tenés al hermano exitoso y querido (el Yakuza 0), al problemático pero carismático (el 5) y al que se fue a vivir al campo y te habla de las estrellas. Ese último es Yakuza 3, un juego que en 2009 nos sacaba de Kamurocho para ir a gestionar un hogar de niños en Okinawa. Era un cambio radical, lento, lleno de pesca, béisbol y conversaciones sinceras. Y ahora, con Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties, Sega lo saca del cajón de los recuerdos, le pone el motor gráfico Dragon Engine moderno y le añade una historia nueva. ¿El resultado? Un juego que mejora donde más le dolía, pero que no puede escapar de su ADN más… contemplativo. No vengas a buscar solo acción.
Jugamos la versión completa de Yakuza Kiwami 3 Dark Ties en PlayStation 5. Pero el juego estará disponible también en Xbox, PC, y Switch 2.
Qué es Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties (o, el Yakuza que se fue de vacaciones)
Si en Yakuza 0 eras un lobo joven hambriento, aquí sos Kiryu convertido en padre adoptivo de nueve chicos en el orfanato “Morning Glory” en Okinawa. El juego original era famoso (o infame) por bajar diez mil cambios: pasabas horas pescando, ayudando con las tareas escolares, jugando al bowling con los chicos, y la estructura general era que vos tratabas de hacer vida normal después de retirarte, pero los yakuza no te pueden ver bien, entonces cada tanto viene algún mafioso a arruinarte la paz con una pelea, intentando llevarte de vuelta. Así, la historia principal cuando aparecía, era un menjunje de espías, traiciones y un villano llamado “Mine”, de los más carismáticos de la saga.
El Kiwami, a esta altura sinónimo de “Remake”, le hace lo obvio: trasplanta todo al Dragon Engine. Tanto Kamurocho y Okinawa respiran como nunca. Los neones chorrean luz, la lluvia refleja el asfalto y las peleitas callejeras son un festival de fluidos, combos y muebles voladores. Lo más importante: el combate se moderniza. Ya no es ese sistema tieso de brawler de PS3, sino algo más cercano a Yakuza 6 o Kiwami 2. Más fluido, con encadenamientos más naturales y esa sensación de peso bestial que tiene Kiryu. Solo por eso, ya vale la pena, incluso si sos de los que odiaban lo “viejito” del original.
El Kiwami, a esta altura sinónimo de “Remake”, le hace lo obvio: trasplanta todo al Dragon Engine. Tanto Kamurocho y Okinawa respiran como nunca.

La parte nueva: “Dark Ties” y el arte de rellenar huecos
La novedad fuerte es “Dark Ties”, una campaña precuela completamente nueva. Aquí no controlás a Kiryu ni a Majima, las dos caras más conocidas de la saga. Controlás a Yoshitaka Mine, el futuro antagonista de Kiwami 3 en el año 2007. ¿La premisa? Un Mine traicionado en el mundo empresarial, que deambula por Kamurocho y queda obsesionado con un concepto que su vida carecía: la lealtad que trasciende lo material. Su objetivo: infiltrarse en el Clan Tojo para encontrar un vínculo verdadero.
Mine no entra a la mafia a los puñetazos, sino con la mente fría de un empresario hambriento de crecer. Se alía con Tsuyoshi Kanda (sí, el mismo odioso lugarteniente de después), un matón brutal y visceral, y entre los dos tienen una dinámica de cerebros y puños que termina siendo muy graciosa. Gran parte del juego está hecha en torno al control de daños, y Mine debe limpiar los líos de Kanda. ¿Kanda destrozó un bar en una pelea? Mine negocia con el dueño y paga los platos rotos. ¿Kanda insultó a un aliado importante? Mine tiene que solucionarlo con un trabajito.

Lo que mejora (y lo que no puede mejorar)
El Dragon Engine le sienta; le trae una necesaria modernización a las peleas y a los escenarios, pero hay algo que no puede rediseñar: el ritmo. Yakuza 3 sigue siendo un juego donde pasás más tiempo en modo simulador de orfanato que partiendo cabezas. Las secuencias de “vida cotidiana” son largas, los diálogos con los niños son numerosos, y la trama principal tarda en arrancar. Para algunos, esto es su encanto único, un respiro humano en una saga sobre criminales. Para otros, es un juego donde sabes que Kamurocho existe, y lo extrañas gran parte de la aventura. ¿Cuál es la magia? ¿Los personajes o la locación? ¿Los diálogos o la acción? ¿El ambiente y ebullición, o el despilfarro y exceso de caos? Esa pregunta es la que responde si Yakuza Kiwami 3 es o no para vos.
El Dragon Engine le sienta; le trae una necesaria modernización a las peleas y a los escenarios, pero hay algo que no puede rediseñar: el ritmo.
Las misiones secundarias, eso sí, mantienen esa magia bizarra: ayudar a un artista callejero frustrado, perseguir a un estafador que se hace pasar por un samurái… Son el contrapunto perfecto. Y ahora, se ven y se sienten mejor, y a eso no hay cómo discutirle.

¿Está bueno como para jugarlo hoy?
Si sos fan de la saga y saltaste el 3 original por lo arcaico, esta es tu oportunidad de redención. La modernización técnica y del combate es un soplo de oxígeno enorme. La historia principal de Mine y la protección de la familia de Kiryu sigue siendo de las más emotivas que hayan escrito. Pero, si venís de títulos como Yakuza 0 o Like a Dragon, buscando ritmo frenético y locura constante, te vas a encontrar con un muro de calma que deberás escalar antes de poder ver qué pasa con los personajes de siempre. No es un defecto, es una decisión de diseño de 2009 que este remake respeta. “Dark Ties” intenta equilibrarlo, y ese es el punto de ofrecerlo como paquete, pero acá es donde la saga se puso confusa con la dirección.
En conclusión – para el que cree que puede salir y siempre lo terminan trayendo de nuevo
Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties es el remake más fiel y, a la vez, más contradictorio. Hace lo imposible: moderniza un juego cuya esencia era ser lento y contemplativo. Lo mejora donde más le dolía (gráficos, combate), le suma una historia nueva para tapar sus huecos, pero no puede (ni quiere) cambiar su corazón de simulador de padre yakuza. Es la mejor manera de vivir este capítulo extraño y necesario de la saga pero vení preparado. Vas a pasar más tiempo eligiendo regalos para niños y pescando lubinas que en peleas épicas. Y si eso no te seduce, quizás sea mejor que te quedes en las calles de Kamurocho, donde la acción nunca duerme. Pero te estarías perdiendo de ver a Kiryu en su rol más humano. Y eso, en esta saga, vale oro.

| FECHA DE LANZAMIENTO | 12 de febrero de 2026. |
| DESARROLLADOR | Ryu Ga Gotoku |
| DISTRIBUIDOR | Sega. |
| PLATAFORMAS | PlayStation 5, PlayStation 4, Xbox Series X|S, PC, Switch 2. |
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