Review Daymare 1998: la remake de Resident Evil 2 que encontró su identidad

Daymare 1998 nace de un estudio independiente italiano que estaba desarrollando por amor al arte, la remake de Resident Evil 2. Como no pudieron seguir adelante, optaron por hacer su propio survival horror.

Daymare se había promocionado como una vuelta a los survival horror de antaño. El primer trailer e imágenes prometían muchísimo, y si bien el juego recordaba muchísimo a los primeros Resident Evil, todos entendíamos el homenaje y la inspiración. Pero más tarde salió una pequeña demo, y las opiniones fueron muy variadas. ¿Qué fue lo que pasó, entonces, con Daymare 1998?

Hay quienes dicen que los survival horror de hoy en día pueden tener como cuatro corrientes diferentes, que se basan en juegos previamente establecidos, que le dieron forma al género: Silent Hill, Resident Evil, Amnesia y Fatal Frame. Las diferencias entre esos juegos, más allá de la historia y de su estética visual, residen en detalles particulares de su tono, su narrativa, los subgéneros que pueden abarcar y la búsqueda del mismo. Claro está que si bien el horror busca asustar, no hay sólo una clase.

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Daymare 1998 reposa de lleno, y sin ninguna duda, sobre la corriente del Resident Evil. Tanto, pero tanto, que no cabe ninguna duda. En un principio, la historia nos pone en la piel de Kiev, un miembro de las fuerzas especiales que es enviado a un laboratorio donde las cosas salieron mal, a rescatar sobrevivientes. Al llegar, el sitio está plagado de zombies y mutaciones, y una retorcida historia de traición y giros argumentales se va a empezar a suceder con el paso de los minutos.

Y ésta producción independiente de un grupo de desarrolladores italianos tiene un gran parecido con Resident Evil por un motivo muy particular, que vale la pena mencionar: ellos estaban haciendo, como buenos fans, la remake de Resident Evil 2, antes de que Capcom diera a conocer que se estuviese desarrollando. Lo que hicieron los muchachos de Invader Studios se veía muy bien, y nobleza obliga, Capcom se puso en contacto con ellos y llegaron a un acuerdo: la empresa nipona iba a hacer sus propias remakes, e iba a poner en los créditos del juego a la empresa italiana.

Con un montón de material y de desarrollo ya hecho, el equipo de Invader Studios decidió hacer su propio survival horror, utilizando incluso todos los escenarios ya creados, que si bien fueron “maquillados” para separarse del título de Capcom, se puede notar las referencias con toda claridad. Es por eso que tildar a este juego como un robo por su parecido a Resident Evil nos parece un poco injusto: primero, por la situación en particular y, segundo, porque al ser una empresa independiente, no tenían mucha más opción. Daymare 1998 tiene personalidad propia.

Es verdad que la historia no es lo más original del mundo, y de tanto componente que le quieren meter, llega un momento que se hace sumamente compleja y absurda. Pero, se nota que hay una intención gigante de barajar un montón de temáticas distintas con ganas de justificar y darle una nueva mirada al por qué los zombies comen cerebros. Se mete con la Segunda Guerra Mundial, con la rivalidad entre EE.UU. y Japón, con la guerra bioquímica, con los experimentos para crear supersoldados y un montón de elementos más que sirvan para intentar darle su propia identidad.

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Tanto elemento vuelve compleja la historia en un juego que tiene como peor defecto su narrativa. Si bien el tono de la propuesta está claro y no podemos escapar de él, la forma de mostrar la información no es precisamente la mejor. En principio controlamos a un personaje, que obviamente creemos principal. Luego las cosas cambian y utilizamos a otro personaje, que aparece de la nada con una historia que nada tiene que ver, y con una motivación que le escapa a la propuesta inicial. Luego, cambiamos nuevamente a otro personaje, que retoma nuevamente el eje de la historia principal pero desde otro punto de vista. En este punto, nos damos cuenta de que la historia es más fuerte que los personajes, cosa que no permite nunca generar empatía con ninguno de ellos.

El apartado visual del juego es muy bueno, con diseños muy bien pensados, niveles muy bien diseñados y una atención a los detalles que siempre es de agradecer. No vamos a notar esos típicos assets repetitivos, sino que por lo contrario, cada lugar que visitamos tiene sus propios elementos, incluso hasta en la decoración, donde se tomaron la molestia de ambientar cada habitación y cada lugar abierto como si fuese único. Las texturas, el fuego, el humo, todo el ambiente que se logra es maestría pura.

Si somos muy meticulosos, lo único que podría dejar que desear es la movilidad de los personajes que utilizamos en Daymare 1998 y la gesticulación de todos los personajes en general, que resulta tosca y poco humana, como si estuviésemos hablando de un título de generaciones pasadas. La movilidad de los personajes se siente un poco tosca, como pesada, tanto para caminar como para correr y hacer todos los movimientos que se nos tiene permitido, perdiendo valiosos segundos sobre todo a la hora del combate.

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Esto nos lleva al apartado del menú contextual. Todos los personajes que vamos a poder utilizar, portan una muñequera de alta tecnología donde vamos a tener un menú para poder ver los elementos que llevamos encima, nuestra salud, el mapa y otros detalles en general. Intentando emular a los viejos diseños de los primeros Resident Evil, el uso de este menú es lento y obsoleto, en una época donde los juegos suelen ser cada vez más dinámicos. Por ejemplo: no molesta el hecho de poder combinar diferentes objetos relacionados con la salud, para poder obtener diferentes resultados, por lo que pasa con las municiones y las armas merece un párrafo aparte.

En el menú, podemos ver las armas disponibles, y las municiones que vamos recolectando. También, podemos recoger cargadores. Si estamos en plena batalla, tenemos que entrar a éste menú, seleccionar las municiones, y combinarlas con el arma correcta. Salvo que previamente hayamos combinado las municiones con algún cargador. Esa va a ser la única forma de poder recargar directamente sin entrar al menú, en el medio de una balacera. Pero, cuando se nos termina ese cargador, nos obliga nuevamente a entrar en el bendito menú. Y todo esto sin detener la acción. Es decir: los enemigos siguen atacando y moviéndose, mientras nosotros estamos ahí, inmóviles, jugando con nuestra muñequera de alta (y obsoleta) tecnología.

Hasta el momento mencionamos varias contras en Daymare 1998, pero justamente fue porque todo el resto es más que bienvenido. La experiencia es muy buena, es un juego que te atrapa, que te genera ganas de más. Si bien la historia es compleja y está mal contada, quizás no sea atrapante por la historia completa, sino por los fragmentos de historia de cada capítulo. Nos genera esa necesidad de saber cómo termina todo, con qué otra cosa van a salir. Porque algo que hacen muy bien es eso de meter situaciones o personajes que no tienen sentido que estén ahí, y obligarte a descubrir por qué, o para qué.

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Tiene una acción muy bien balanceada, buen suspenso y momentos de tensión bastante desgarradores, donde se nos va a helar la piel por la presión que te impone el gameplay. Así mismo, los puzzles que vemos son los clásicos de éste tipo de juegos, que van desde tomar objetos y ponerlos en otro lugar, buscar nuevas salidas o caminos alternativos, y esos hermosos puzzles que te obligan a tomar lápiz y papel, anotar números, nombres o letras, para utilizar más adelante, muchas veces teniendo que utilizar el sentido común y, muchas otras, haciendo funcionar nuestro cerebro a grandes escalas.

Para que se entienda mejor, la acción, el terror y los puzzles, están muy bien equilibrados y son lo que le termina de dar forma, junto al apartado visual, a todo lo bueno que tiene éste juego, junto con la dificultad. El juego de por sí, es muy difícil, y no solo por lo que mencionamos de la forma de cargar las armas, sino por lo limitado de las municiones, lo complejo de algunos enemigos, y los niveles largos llenos de misiones donde tenemos que ir y venir por pasillos atestados de enemigos, mejorando cada vez más nuestra puntería para utilizar la menor cantidad de municiones posibles. Eso en la dificultad normal. Si quieren poner la dificultad alta, sean bienvenidos, vamos a escuchar sus gritos de frustración desde acá.

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Definitivamente, vivimos una buena experiencia. Daymare 1998 está desarrollado por Invader Studios y distribuido por All in! Games y Destructive Creations. Lo pudimos jugar, probar y reseñar gracias a una copia de prensa de la mano de Game+ Communications.

FECHA DE LANZAMIENTO 28 de abril de 2020 (PS4/Xbox One)
DESARROLLADOR Invader Studios
DISTRIBUIDOR All in! Games, Destructive Creations
PLATAFORMAS Xbox One, PC, PS4

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