Review Call of Duty: WWII – La saga bélica se reencuentra consigo misma

Call of Duty: WWII devuelve la histórica franquicia a su más exitoso formato, las batallas de la Segunda Guerra Mundial, y estas son nuestras impresiones. Leé todos nuestros comentarios, ¡en esta review!

Call of Duty: WWII para PlayStation 4, Xbox One y PC es un evento monumental para los fans de la saga, que por fin pueden verla regresar a sus orígenes tras una década de experimentación con la temática futurista. Con lo mejor del pasado, y algo del presente (a destacar el modo zombies), la franquicia vuelve a su fórmula probada pero efectiva. Ahora podremos recuperar a nuestros compañeros y una vez más tomar el campo de batalla como antaño, con un par de extras que hacen que todo se sienta sorprendentemente fresco.

Call of Duty: WWII es un shooter en primera persona de la Segunda Guerra mundial, pero su foco es el compañerismo, y la colaboración con tus hermanos en el campo de batalla. En el modo historia controlamos un soldado estadounidense y otros personajes, pero constantemente estaremos acompañados de otros personajes que nos ayudarán con recursos, ideas, y hasta piezas de historia que le den profundidad a los teatros de guerra de Europa. Incluso existe la posibilidad de controlar civiles alemanes que se oponen al régimen de Hitler para formar un panorama más interesante.

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En este título reviviremos algunas de las batallas más importantes de la Segunda Guerra Mundial entre las que destacan el desembarco en Normandía, el viaje a lo largo del río Rin, y más, con los gráficos más potentes y mejor sonido que la franquicia haya logrado hasta ahora. Sin embargo, lo mejor de esta porción del juego son los compañeros en esta aventura, que nos asisten y cuentan increíbles historias mientras les disparamos a los enemigos. Robert Zussman se encarga de curar, mientras que Drew Stiles se asegura que siempre tengas granadas a mano, con William Pierson como el comandante en jefe de tu tropa. Cada uno tiene habilidades que podés usar, y se recargan más rápido mientras más matas.

El protagonista es el soldado Daniels, pero los cambios de perspectiva son frecuentes, y permiten jugar una variedad única de escenarios que pasan por combates en tanque, o operaciones de la resistencia francesa. A la vez, el combate no es tan cuestión de ir y meter balas como Rambo, sino que vas a tener que usar las cubiertas con inteligencia, y matar Nazis de forma que te permitan moverte de un punto al otro sin morir. Para esto, incluso podremos usar tanto la fuerza bruta como el sigilo, que se sienten mucho mejor y más naturales que controlar robots de ciencia ficción. Del mismo modo, también vas a tener situaciones para rolear como elegir si ejecutar a tus prisioneros o salvar a los heridos. El juego hace un trabajo para explicar que los nazis son lo peor, sí, pero no todo alemán fue un nazi.

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El gameplay es tradicional, aunque quizás ligeramente más abierto que lo usual. Sin embargo, hace tanto que no probamos un shooter cinemático en la Segunda Guerra Mundial que todo se siente sorprendentemente fresco, incluso elementos de diseño como los eventos quicktime. Estos dan una dosis de tensión al permitir interactuar de algún modo con la cinemática, y dan pie a secuencias que nos dejarán con la boca abierta. Ocurre que la historia de Call of Duty WWII tiene bastante corazón, a pesar de lo rimbombante y cinemático de la trama, y es un espectáculo en el cuál es muy fácil sumergirse y disfrutar.

Uno de los componentes clave de Call of Duty siempre fue el multijugador, y es un verdadero placer volver a las más íntimas batallas sin robots ni cyborgs. Con 10 diferentes mapas de diferentes frentes europeos, hay escenarios para que brille cada una de las armas cosa de poder tirar con armas largas en campos abiertos o privilegiar las áreas cerradas para escopetas o armas automáticas. Los modos incluyen los clásicos Domination, Hardpoint, Battlefield’s Rush y Gridrion (una especie de “capturar la bandera“) entre varios otros, y hay variedad o escenarios simétricos para ajustarse al gusto de cada jugador.

El otro componente importante del multijugador son las múltiples clases, que esta vez ofrecen la flexibilidad para ajustarse a cada rol que te propongas. Las fuerzas expedicionarias permiten usar balas incendiarias, por ejemplo, pero eso quiere decir que contas con una menor cadencia de disparos. Mientras más jugas, más habilidades desbloqueás y podes acomodar mejor a tu personaje – no para que pueda hacer todo, sino para que se ajuste mejor a cada rol.

A la vez, las recompensas cosméticas son aleatorias y no podés “pagar para ganar”, como ocurre en otros juegos, lo cuál hoy por hoy es un plus. La otra novedad de este modo es un hub social decorado como una base ocupada por los aliados en la playa de Normandía, ideal para conocer nuevos jugadores y armar equipos. Desde ahí se podrá ver y participar en batallas e incluso tensos 1 vs. 1 mientras tomas turnos con otros jugadores para entrar a esta arena mortal.

Lo último a resaltar del modo multijugador es el modo zombies, con modalidad cooperativa e incluso modo historia. Este episodio se llama “The Final Reich” y permite intentar sobrevivir con tus amigos ante la intensa avanzada zombie en una villa bávara. Los zombies atacan de todos lados y los jugadores deberemos sobrevivir, pero también cumplir objetivos, lo que da lugar a momentos super intensos y divertidos. La dificultad de este modo es altísima, y lo divertido es volver a probar a ver si esta vez tu escuadrón y vos logran llegar un poco más lejos, quizas con un nuevo buff que desbloqueaste, o alguna nueva clase. Lo que sí, este modo da mayor importancia al loot, y los drops pueden contener elementos que cambien el curso de una partida, pero estos items son consumibles así que sirven para darle una dimensión estratégica a este modo.

La pregunta básica a la hora de juzgar un juego que tome la mayor guerra de todos los tiempos es siempre la misma: ¿qué tan bien recrearon el desembarco en Normandía? La respuesta es sorprendentemente bien. Sigue siendo un videojuego divertido de jugar, y creado para entretener, pero la sensación de descender de los barcos mientras ves a tus compañeros caer es una experiencia única, al límite de las capacidades de las consolas modernas que vale la pena por sí sola. Si a esto le agregás una campaña más que efectiva y divertida, un multiplayer que vuelve a lo básico y lo refina a sus mejores aspectos, y el divertidísimo modo zombies, es fácil concluir que Call of Duty WWII sigue siendo Call of Duty, pero a la vez es el mejor título de la serie en muchos años.

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