Dos estudios están preparando su propio remake de Pesadilla en Elm Street al mismo tiempo, y ninguno de los dos está haciendo trampa. La culpa es de una cláusula de la ley de copyright que partió a Freddy Krueger por la mitad del mapa.

A Nightmare on Elm Street (Pesadilla en Elm Street) se estrenó en 1984 bajo la dirección de Wes Craven y presentó a Freddy Krueger, interpretado por Robert Englund, uno de los villanos más reconocibles de la historia del terror.
La franquicia sumó secuelas durante dos décadas y una nueva versión en 2010. Después, silencio: 16 años sin una película de Freddy.
Ahora hay dos en camino. Al mismo tiempo. De dos estudios distintos.
Pesadilla en Elm Street: cómo se partieron los derechos
Acá está el corazón del asunto, y no es un vacío legal ni una picardía de abogados: es la ley funcionando exactamente como fue escrita.
La legislación de copyright de Estados Unidos permite que un autor (o sus herederos) recupere los derechos de su obra 35 años después de haberlos cedido. Es una cláusula pensada para proteger al creador que firmó un mal contrato cuando todavía no era nadie.
Craven tardó años en colocar el guion antes de que New Line lo produjera y lo estrenara en 1984. Ese estreno es el que arranca el reloj: en 2019, cumplido el plazo, sus herederos ejercieron ese derecho y recuperaron el guion original.
La cláusula de recuperación es una figura del derecho estadounidense y solo tiene efecto dentro de Estados Unidos. Afuera, los contratos originales siguen intactos.
Ese detalle es el que rompe todo. Los herederos de Craven recuperaron el guion original en su país y nada más que en su país, y esa recuperación tampoco toca las películas ya hechas: esas las siguen explotando sus dueños de siempre.
Resultado: la familia le licenció los derechos estadounidenses a Paramount, mientras que Warner Bros. y New Line conservaron la distribución internacional por los acuerdos de siempre. La misma película, dos dueños según de qué lado de la frontera estés parado.

La apuesta de Paramount que salió mal
En julio, Paramount confirmó su remake bajo Paramount Primal, el sello de género que lanzó con los productores de Barbarian. Con la licencia de los herederos en la mano, tenía la mitad estadounidense resuelta.
¿Y la otra mitad del planeta? Ahí venía la jugada: Paramount está en proceso de comprar Warner Bros. Si la fusión cerraba antes de que la película entrara en producción, los derechos internacionales le iban a quedar en casa y el problema se disolvía solo.
Pero la fusión quedó en pausa, y con ella la cuenta que Paramount había hecho. La operación, que involucra financiamiento de fondos de Medio Oriente por 24 mil millones de dólares, quedó trabada por una demanda antimonopolio de varios estados. A fines de julio Paramount aceptó postergar el cierre hasta junio de 2027 como plazo máximo.
Por qué Warner Bros. haría su propio remake
Según un reporte de la periodista Kim Masters en Puck que replicó la prensa especializada, los jefes de cine de Warner, Michael De Luca y Pam Abdy, no recibieron bien el anuncio de Paramount y decidieron no esperar a que se destrabe nada.
La idea sería usar la carta que tienen: los derechos internacionales. Warner estaría en conversaciones con Lee Cronin, director de Evil Dead Rise y de la nueva The Mummy, para que escriba, produzca y dirija una versión propia.
Conviene aclararlo: Paramount hizo un anuncio oficial, Warner todavía no. Lo del segundo remake es un trascendido de medios estadounidenses, no un comunicado del estudio.

¿Qué pasaría si las dos películas se estrenan?
Pasaría algo rarísimo: dos versiones del mismo personaje, de la misma época, repartidas por geografía.
La de Paramount solo podría verse en salas de Estados Unidos. La de Warner, en todas las demás. Para un espectador argentino, eso significa que la única Pesadilla en Elm Street que llegaría al cine sería la de Warner, con Cronin.
Ver las dos exigiría literalmente comprar un pasaje. Un estadounidense tendría que viajar afuera, o alguien de acá tendría que ir a Estados Unidos, para completar el combo.

¿Cuál de los dos remakes se estrenaría primero?
El movimiento de Warner trascendió después, pero llegaría más lejos: ya tendría director en conversaciones. Paramount, que sí hizo el anuncio oficial, todavía no eligió el suyo.
Se especula con que, si Warner arranca primero, Paramount podría bajarse. Del otro lado aseguran que no piensan aflojar, y tienen un activo que el rival no: la bendición de los herederos de Craven, que en una franquicia de autor pesa más que una fecha en el calendario.
¿Por qué dos estudios pueden filmar la misma película?
Porque los derechos de Pesadilla en Elm Street están divididos por territorio. Paramount tiene los de Estados Unidos, licenciados por los herederos de Wes Craven, y Warner Bros. conserva los internacionales. Ninguno puede bloquear al otro dentro de su propia zona.
¿Cómo recuperaron los herederos de Wes Craven los derechos?
Por la cláusula de recuperación de derechos de la ley de copyright estadounidense, que habilita al autor o a sus herederos a reclamar una obra 35 años después de haber cedido los derechos. Contados desde el estreno de 1984, ese plazo se cumplió en 2019: ahí la familia de Craven recuperó el guion original, aunque solo con efecto dentro de Estados Unidos.
¿Cuál de las dos películas se va a estrenar en Argentina?
Si ambos proyectos avanzan tal como están planteados, la que llegaría a las salas argentinas sería la de Warner Bros., que maneja la distribución internacional. La de Paramount quedaría limitada a Estados Unidos, al menos en su estreno en cines.
¿Robert Englund vuelve como Freddy Krueger?
No hay anuncio sobre el elenco de ninguno de los dos proyectos. Englund interpretó a Freddy entre 1984 y 2003, y en el remake de 2010 el personaje pasó a manos de Jackie Earle Haley. Si te gusta el género, podés seguir nuestra cobertura de cine de terror.
Si te sirvió esta nota, marcanos como fuente preferida y vas a ver más de Cultura Geek cuando busques en Google.Sumá
como fuente preferida en ![]()

