Review Destiny 2: el shooter espacial regresa a la altura de las expectativas

Destiny 2, la secuela del shooter cruza entre opera espacial y MMO ya está entre nosotros para mejorar cada aspecto del primero a puro gameplay e historia. Conocé todas las novedades de este esperado título, ¡en esta nota!

A tres años de la salida de Destiny, Activision y Bungie nos deleitan con su esperadísima secuela de este shooter espacial con elementos de MMO, RPG, y más. La segunda parte de esta saga propone más de lo que gustó de la primera, mientras que intenta remediar sus puntos más flojos. Destiny 2, le pese a quien le pese, sigue siendo Destiny, pero ahora está mejor que nunca. El juego está disponible para Xbox One y PS4, y el 24 de octubre llegará también a PC.

Lo primero que llama la atención si venís de jugar el primer juego es que este título abre con una extensa escena cinemática. La ciudad que luchamos por proteger en el primer título está a punto de caer ante un nuevo invasor, y esto no pone demasiado felices a los personajes que nos acompañaron antes. Cayde-6, Ikora Rey y Zavala dejan de ser mercaderes glorificados que te dan misiones para convertirse en personajes que toman decisiones, tienen deseos, y son afectados por la historia, tienen diálogos, y no hace falta leer ningún sitio web para enterarse por qué ocurre lo que ocurre. No es que la historia te vaya a sorprender porque es única, pero sí tiene partes emocionantes y se parece más a la épica espacial que siempre quisimos que Destiny fuera.

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Una serie de eventos desafortunados llevan a que los guardianes pierdan sus respectivos Ghosts, y con ellos la mayor parte de sus habilidades, equipamiento y armas. En Destiny 2 tu personaje arranca prácticamente de cero, y será una frenética carrera para volverte cada vez más poderoso y ejercer tu venganza contra Ghaul, un villano que no se anda con vueltas. Ghaul, que es muy parecido a Bane pero pintado de blanco es una presencia imponente todo el juego y cada una de sus acciones son una provocación que le agrega picante y emoción a la saga. Esto es una contraposición total con la primer entrega donde (sin contar los DLC) no te explicaban nada, y era solo ir del punto A al B, y matar todo lo que se mueva.

En Destiny 2 tenés muchísimas actividades para hacer fuera del conflicto principal contra Dominus Ghaul, pero las vas a ir desbloqueando de a poco, a medida que rescatas personajes o conocés aliados nuevos. Si bien al principio el número de actividades para realizar es acotado (aunque vale la pena destacar que en la granja que hace de base principal y nodo social hay una canchita de futbol), de a poco desbloquearemos los tradicionales modos online, eventos públicos, asaltos y más. Es que el groove real de este game está en que una vez que ganás la misión final, ahí empieza el juego real donde te volvés cada vez más poderoso, y podés acceder a las misiones más difíciles y enemigos más imponentes – un verdadero desafío para quien busque convertirse en el gamer más poderoso.

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Las clases originales retornan en Destiny 2, y nuevamente podremos encarnar a tres tipos de guardianes, cada uno con varias subclases. El titán es el más resistente, y se centra en habilidades defensivas mientras que el cazador usa poderosos ataques melée o con su pistola solar. Finalmente, el hechicero lanzará varios proyectiles a distancia. Al igual que en el primer juego, muchas de las misiones más avanzadas requieren que tengas un equipo que comprenda estas clases y proponer sinergía entre ellas para imponerse, ya sea contra otros usuarios o contra la computadora. Perfectamente podés jugar y “ganar” Destiny 2 solo, pero lo cierto es que te estarías perdiendo de varias de las mejores partes del juego.

Destiny 2 tiene un detalle polémico, pero al que hay que bajarle el tono. Lo cierto es que los personajes y sus armaduras son bastante feos por la primer porción del juego, hasta que eventualmente se desbloquean los famosos “shaders” y se puede dotar a las armaduras de color. Durante las primeras horas vas a estar atado a una armadura blanca y casi sin detalles, y el juego va a poner a una vendedora que te cobra plata real para poder acceder a tu color preferido.

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Esto de por sí tendría olor a rancio, porque en el primer juego los shaders estaban prácticamente regalados, pero en la nueva entrega no solo cuestan dinero sino que también se consumen al ser usados. Esto hizo enojar a muchos jugadores, pero no lo sentimos del todo justificado, considerando que en las últimas misiones te dan shaders a cada rato y no vas a saber qué hacer con tantos de ellos. Eso sí, es una pena que hayan “roto” algo que funcionaba bien en el primer juego, pero se sabe que hoy por hoy todo debe tener microtransacciones.

Como ya adelantamos cuando jugamos la beta, Destiny 2 entiende todas las cosas interesantes que tiene para proponer. Es un juego donde las armas son precisas, variadas, refinadas, y el simple acto de llenar a un enemigo de tiros se siente bien. Esos aspectos mecánicos ahora se ven completados con mejores puzzles, más intuitivos, mejor diseño de nivel y locaciones más interesantes, y lo más entretenido – una historia que te da la excusa para volver a jugar con nuevos personajes y probar nuevas clases. Destiny 2 se parece mucho más que su predecesor al proyecto con el que soñabamos cuando Bungie y Activision anunciaron la franquicia hace unos años. Eso sí, si el primer juego no te convenció, tampoco creemos que esta vez te hagan cambiar de opinión.

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