Una orangután holandesa busca pareja con Tinder

Investigadores holandeses decidieron evaluar cómo deciden los orangutanes qué pareja es la correcta para ellos por medio de tablets con Tinder. ¿Habrán conseguido una cita? Enterate acá.

Samboja tiene 11 años, vive en Holanda y está buscando pareja. Como miles alrededor del mundo, sus compañeros y amigos le sugirieron usar una app de citas para encontrar a su compañero ideal. Hay un pequeño detalle, eso sí. Samboja es una orangután, vive en un zoológico, y los amigos que le recomendaron usar Tinder son un grupo de investigadores que buscan evaluar las reacciones y las respuestas emocionales en estos primates a la hora de buscar pareja en el marco de un programa llamado, oh sorpresa, “Tinder for Orangutans” (Tinder para orangutanes).

El proyecto, que durará 4 años, apunta a descubrir qué la lleva a decidirse por una pareja o por otra a la hora de aparearse, y lo hace mostrándole distintos machos posibles antes de presentarle a su soltero codiciado en persona y evitar traer de otro país a otro orangután que pudiera terminar siendo rechazado. Por ahora, sin embargo, los investigadores siguen con las manos vacías. Pareciera que Samboja prefiere las relaciones cara a cara y no es muy amiga de la tecnología, porque ya destrozó todas las tablets que le acercaron. Esto podría ser una tradición familiar, ya que la madre de Samboja, Sandy, fue apodada “La demoledora” por los encargados del zoológico.

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Este problema no es nuevo para los investigadores de primates. El programa Apps for Apes (Apps para simios) tuvo lugar en los Estados Unidos y Canadá y consistió en mostrarles videos de ellos mismos en su vida diaria o dejarles pintar con los dedos en las tablets, que no salieron ilesas. Otro experimento relacionado con el de Samboja se enfocó en los bonobos, los primates más cercanos a los humanos (junto con los chimpancés). Los investigadores les mostraron estímulos positivos (otros bonobos apareándose o acicalándose unos a otros) y hallaron que los sujetos se entusiasmaban… y mucho. Lo suficiente como para destrozar el equipo.

(Fotografía de título: Apps for Apes)