En Cultura Geek, te contamos como conseguir la mejor arma de Code Vein II y convertir la dificultad en algo anecdótico.

Si jugaste la primera entrega o ya tuviste contacto con esta secuela, ya sabrás que estamos ante un souls de toda la vida. En estos títulos, si bien hay jefes muy poderosos que pueden convertirse en tu peor pesadilla, cualquier enemigo de turno puede complicarte la vida y liquidarte si no dominás las mecánicas, los patrones o si no estás bien equipado. Por eso, en Cultura Geek te contamos cómo conseguir la mejor arma de Code Vein II e inclinar la balanza completamente a tu favor durante gran parte de la travesía.
El combate de Code Vein II
Aunque más arriba aclaramos que estamos ante un souls, en este caso contamos con una variable bastante distintiva a la hora de combatir. Si bien en otros souls podemos enfocarnos en rodar y esquivar mientras atacamos, en este caso las animaciones de ataque suelen ser algo más largas y no pueden interrumpirse. Dicho esto, si pensabas que rodar y esquivar iba a salvarte la vida siempre, en este caso hasta no completar la animación de cada una de nuestras arremetidas, tu personaje no va a poder rodar y va a quedar totalmente vendido al enemigo.
Al igual que en Bloodborne, en este caso el juego nos insta a salir a buscar al enemigo y aplicarle un golpe en el momento justo que lo deje aturdido. El problema es que esto no es tarea fácil, pero por suerte, existe un arma que va a hacerte la experiencia mucho más amena. Y vamos a decirte dónde y cómo encontrarla.
Así podés conseguir la Alabarda Ceremonial Sectaria
Para conseguirla, vamos a depender de un drop especial. Tendremos que derrotar a un enemigo concreto muchas veces para que este finalmente nos recompense con el arma en cuestión. Para hacerlo, primero que nada tenés que avanzar en tu travesía hasta llegar a la historia de Josie. Dicho esto, avanzá hasta llegar a una estación de tren abandonada. Vas a identificarla enseguida, ya que hay dos vagones y un jefe final al fondo.
El jefe en concreto es el muérdago, pero a nosotros no nos interesa, o al menos, no nos interesa de momento. En lugar de combatir, desde la entrada a la arena de su combate, subí por las escaleras y tomá el camino de la derecha. En este punto, vas a dar con dos enemigos. Uno de ellos lleva una bayoneta, y ese es el primero que vas a tener que liquidar para quedarte tranquilo. Una vez muerto, encargate de liquidar al grande. Este enemigo es el que va a recompensarte con la Alabarda Ceremonial Sectaria. Para conseguirla, vas a tener que armarte de paciencia y repetir el proceso varias veces. Tras matarlo una y otra vez, eventualmente va a dropear el arma mencionada.

Una vez tengas el arma, procurá mejorarla al máximo. Inicialmente, vas a tener que seguir con el vínculo de sangre de Noah, pero ni bien consigas el de Lyle, utilizá ese preferentemente (no te preocupes, se consigue avanzando en la historia). Dicho esto, te recomendamos la jaula de murciélago, ya que vas a ganar velocidad en el ataque.
Una vez tengas todo esto, utilizando una arremetida concreta, prácticamente vas a romper el juego. Con la habilidad rompetaladros, simplemente esperá a que cualquier enemigo o jefe ataque. Ni bien lo esquives, ponete detrás de él y activá la habilidad en cuestión. De esta manera, con dos o tres embestidas, la pelea va a ser tuya.

¿Qué opinás de esta alabarda? ¿Pudiste conseguirla? ¡Si pudiste obtenerla y probarla, contanos qué tan útil te resultó en los comentarios!.
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