Saros es el más reciente título de Housemarque para PlayStation 5, un roguelike que sigue los pasos de Returnal y destila acción por los poros. Te contamos todo lo que tenés que saber, ¡en esta nota!

Uno de los primeros juegos de PS5 que nos hizo sentir que lo que teníamos enfrente no era solo una máquina más potente sino algo capaz de darnos experiencias que en PS4 no hubieran sido posibles fue Returnal. Se trataba de un roguelike shooter 3D donde recorríamos espacios semiabiertos generados de forma procedimental y avanzábamos la historia al derrotar bosses y progresar áreas. Esta vez sin una pandemia llega Saros para mostrarnos que PlayStation puso bien la plata al adquirir Housemarque, y que ellos son más que un one hit wonder. Estas son nuestras impresiones tras jugar en PS5 modelo base.
¿Qué es Saros?
A esta altura, los roguelikes son un género que los gamers tanto casuales como hardcore conocen. En parte gracias al éxito de Slay The Spire, Dead Cells, Balatro y especialmente el inusualmente calenturiento Hades, los roguelikes hoy son masivos. PlayStation supo que había lugar para su propia variante del género, y en 2021 llegó Returnal: un shooter en tercera persona con ambientes procedimentales, foco en esquivar, y estética biopunk. Ahora Saros pretende continuar esta idea del roguelike “triple A”, que tiene un setting y gameplay parecido.
Lo primero que tenés que saber es que Saros podría ser una secuela espiritual de Returnal en cuanto a Gameplay y estética, pero en todo lo demás es diferente. No hay conexiones, personajes compartidos, ni nada por el estilo. Pero, al poco de empezar a jugar vas notar que estás haciendo un poco lo mismo que en Returnal: tirotear enemigos, esquivar, conseguir upgrades, barajar artefactos y progresar áreas. Hay dos diferencias clave: la primera, un árbol de habilidades donde desbloqueas upgrades permanentes, por un lado, y un escudo que podés desplegar que hace la cosa más interesante y compleja que “pegá sin que te peguen”.




El árbol de habilidades es clave: cuando jugás y matas enemigos dejan caer bolas doradas de experiencia que vas recogiendo mientras peleas por las diferentes áreas. Así, al llegar al final de cada nivel o perder un porcentaje al morir, llevas el resto a tu base principal desde donde inicias cada run, y podés adquirir mejoras. Estas incluyen potencia de fuego, resistencia, escudo, y una variable única que se llama “proficiencia”, que mientras más alta sea, más poderosas serán las armas que encuentres. Esto le da propósito a cada run: no morís al pedo, te volvés más fuerte y salís mejor preparado.
¿Notaste que “escudo” y “resistencia” lo dijimos como dos cosas separadas? Eso es a propósito. Tu vida es tu vida, cuando se acaba caes. Pero, también hay un escudo que podés sacar con R1 y mantener encendido mientras pulses el botón. El escudo, lejos de bloquear los tiros, lo que hace es absorberlos y reconvertirlos en carga para que dispares ataques más potentes. Entonces, ahí te das cuenta por qué las balas parecen más “lentas” que en Returnal: la idea es que las uses para contraatacar y recargar tus armas.
El escudo, lejos de bloquear los tiros, lo que hace es absorberlos y reconvertirlos en carga para que dispares ataques más potentes. Entonces, ahí te das cuenta por qué las balas parecen más “lentas” que en Returnal: la idea es que las uses para contraatacar y recargar tus armas.
Cada una de las armas que agarres tiene tres comportamientos: el disparo común con R2, el disparo secundario que haces sosteniendo L2 hasta la mitad y por lo general es un tiro más centrado que se reparte menos por la pantalla, y finalmente el disparo cargado que es L2+R2. Cada zona está llena de enemigos comunes, pero cuando te aparecen los más power del barrio, ahí realmente querés que tu barra de poder esté lo más alta posible para no caer prematuramente.
Así, antes que ser un juego de apuntar muy preciso y ver a dónde caen las balas, Saros es un juego de mirar al oponente y cómo te dispara. Si el láser es azul, vas con el escudo alto y lo absorbés, si es amarillo solo lo bloqueas sin ganar poder, y si es rojo directamente tenés que esquivarlo porque no hay escudo que valga. Todas estas variables hacen que si lo ves de lejos digas “ah, sí, es exactamente igual que Returnal”, pero que cuando empieces a jugarlo te des cuenta por qué se llama completamente diferente y no Returnal 2.
El apartado técnico, artístico y la trama
Cuando lanzas Saros no te pregunta ni la resolución, ni si priorizas los FPS, ni nada. Anda como anda, porque lo optimizaron para andar sin que se caigan los FPS, y un juego así de rápido tiene que ser una sedita. Cumple. Carga rapidísimo, no te interrumpen con loading, morís y un par de segundos después estás arrancando nueva run, e incluso cuando usas los teleporters vas a las áreas nuevas sin transiciones. Es el auto de Toretto: no te deja a pie nunca. Cuando lo estábamos probando hubo una actualización de software, y ni nos dimos cuenta qué hacía porque ya andaba de diez desde el minuto uno.
Ahora, la estética deja más dudas. Este juego podríamos definirlo como “biopunk” – es este tecnofuturo espacial medio a lo Alien/Prometheus, con civilizaciones misteriosas y templos medio rari, pero que también tienen robots y tentáculos que surgen de la aparente nada. La historia es que cuatro grupos de investigación, Echelon, se van perdiendo en un misterioso planeta y ahora es nuestra tarea ayudar a reagruparse o descubrir qué fue de ellos. O algo así, porque lo cierto es que la trama está oculta en conversaciones opcionales, audiologs, y textos, y el 90% de las veces no le vas a estar prestando atención porque querés tiro y ver si ahora sí le ganas a ese boss. La historia está de fondo, te la cuentan, y no tiene casi peso.

Esto es una decisión que no está mal: el foco es el gameplay, todo pasa en torno al gameplay, si querías trama hubieras ido a jugar Uncharted o Horizon. Pero, siendo así queda poco claro por qué lo metieron a Rahul Kohli (sí, el sheriff de Midnight Mass), que es un actorazo, y acá dice las líneas más duras y aburridas del mundo con personajes por los que nos sorprendería que alguien sienta algo. No es que queramos seguir hablando de Returnal en una review de Saros, pero en este aspecto en particular le pasaba el trapo por completo y era mucho más interesante – y eso que Selene prácticamente era la única humana con vida en ese universo.
Un juegazo, sí, pero de nicho
El mejor aspecto de Saros es ver a PlayStation ofreciendo una experiencia única, lejos de sus zonas de confort usuales de triple A gigantes, carísimos y eternos. Saros, más que un juego largo, es un juego rejugable donde siempre llegas un poquito más lejos y te da ese efecto de “OK, una vuelta más y me voy a dormir” o cualquier otra actividad que hagas. Dado el modo que se juega Saros, es un poco como agarrar un arcade clásico y darle hasta que te maten, salvo que acá vas no solo mejorando vos sino también tu personaje.
Saros, más que un juego largo, es un juego rejugable donde siempre llegas un poquito más lejos y te da ese efecto de “OK, una vuelta más y me voy a dormir” o cualquier otra actividad que hagas.
El gameplay va a ser una delicia para algunos, especialmente quienes disfruten tanto de los shooter en tercera persona como de los clásicos “shmups” o bullet hell tipo Ikaruga y esa camada de navecitas escabulléndose entre las balas infinitas. Pero, si la propuesta de acción pura y el ciclo de caer, aprender, mejorar y hacerlo bien en una run perfecta no te atrae, lo cierto es que acá no hay nada para vos.

¿Esperabas un exclusivo de los grandes, hecho en PlayStation? No es este; la fórmula es completamente diferente y está hecho para un jugador más duro, que quieren que le hablen menos y jugar más – típico de roguelike. Y acá está la cuestión: esto no es tanto drama a la hora de recomendar Hades 2 que vale 30 dólares en el peor de los casos. Acá tenés que estar seguro que estás para esto, y para los $70 que piden de precio de entrada.
En este marco, sería fundamental que Saros tenga demo para que lo pruebes con tus propias manos y veas de qué se trata. Es candidato a juego de acción del año gracias a su jugabilidad fluida, combate frenético y calculado, y sus movimientos perfectos. El juego tiene todo para que lo ames, pero a cambio te va a pedir que estés dispuesto a amarlo: si no estás para eso, esto simplemente no va a funcionar.
Es candidato a juego de acción del año gracias a su jugabilidad fluida, combate frenético y calculado, y sus movimientos perfectos.
En conclusión: para el fan de PlayStation que sale de su zona de confort
Los exclusivos de PlayStation por lo general son bombas cinematográficas, juegos de mundo abierto donde vas y haces cosas en cada punto del mapa, y en 50 horas de gameplay te comés al menos 5 horas de cinemática. Pero, con Returnal, Astro Bot y ahora Saros, mostraron que tampoco están atados a hacer siempre lo mismo. Saros es un juego de acción hecho y derecho, imperdible para los que piensan que no todo tiene que ser Marvel’s God of Wolverine: Forbidden West of Us 2 Remastered, y nos invita a tener una experiencia que no existe, al menos no en este nivel de producción, en otra plataforma. Los roguelike pueden gustar más o menos, pero esta PlayStation que experimenta, la queremos siempre.

