Onimusha: Way of the Sword ubica nuevamente a Capcom en el radar del 2026, con una propuesta que plantea la pregunta: ¿historia o jugabilidad? Acá te lo respondemos.

A pesar del paso de los años, Capcom siempre se ha mostrado como una desarrolladora nipona de corte clásico. Siempre apostando por sus franquicias bandera, pero buscando pisar sobre terreno estable la mayoría de las veces.
Y aunque hubo una época de auge y evolución durante los 90, esta mítica desarrolladora de Osaka siempre apostó por producir y desarrollar nuevas franquicias. Entregas como Devil May Cry, Monster Hunter y Onimusha vieron la luz a inicios de los 2000 y constituyen franquicias que hasta el día de hoy no han dejado de brillar.
La cultura de Capcom siempre se enfocó desde sus inicios en fortalecer el gameplay. Esta desarrolladora siempre ha buscado que cada una de sus entregas sea por sobre todo mecánicamente divertida al tacto. En estos últimos años y tras el desarrollo del RE Engine, Capcom viene demostrando que el desarrollo gráfico y la narrativa constituyen tanto las bases, como los ingredientes imprescindibles de su filosofía. De esta manera se construye una especie de trinidad interna constituida por el Game Feel, el aspecto gráfico encabezado por el RE Engine y su narrativa.
Capcom y su apuesta por el balance entre personajes memorables y mecánicas divertidas.

Una saga de demonios y samuráis
Onimusha comprende una saga de videojuegos del género de acción y aventura con mecánicas de hack and slash que vieron la luz en el año 2001 durante la época de la PlayStation 2. Y que su principal característica se encuentra en el equilibrio de dos elementos: el enfoque cultural asiático del periodo Sengoku a través de la lucha de samuráis y demonios. Y una narrativa de corte cinematográfico enfocada en la construcción de sus personajes. Dos elementos que sin duda hoy en día son la marca de la casa. Una buena historia sin perder su identidad y Game Feel que siempre caracterizó a la casa de Resident Evil, Monster Hunter y Mega Man.
No es un secreto que franquicias como Devil May Cry y Onimusha fueron resultado de una misma vertiente principal llamada Resident Evil. Y que ambas entregas tuvieron orígenes a modo de conceptos visuales y ramas del árbol genealógico de esta mítica saga de zombis.
Onimusha constituye uno de una serie de títulos derivados del propio Resident Evil, cuyos inicios provinieron del survival horror.




20 años de espera
Onimusha: Way of the Sword representa la más reciente aventura de esta singular saga. Título que llega luego de 20 años de silencio dentro de la vertiente principal de la saga. Y que toma como ambientación los principios del periodo Edo en Japón, específicamente en la ciudad de Kioto, en el siglo XVII.
Desarrollado y producido por Capcom. Una entrega perteneciente al género de acción y aventura con mecánicas de hack and slash para un solo jugador. Onimusha: Way of the Sword llega el 4 de septiembre a PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC a través de las plataformas Steam y Epic Games Store.
Dentro del universo de Capcom, un Onimusha es un guerrero humano elegido por el Clan Oni, una raza de demonios ancestrales. Y con la misión de destruir a los Genma, los cuales constituyen los demonios malignos y antagonistas de toda historia. Quienes buscan tanto la destrucción del mundo físico, como del dominio espiritual de todo.
Onimusha proviene del vocablo japonés que significa “guerrero demonio” o “guerrero ogro”, considerando el significado del término Oni dentro del folclore nipón.
Way of the Sword llega después de Onimusha: Dawn of Dreams, cuarta entrega de la saga lanzada en el 2006.

Onimusha: Way of the Sword no es un souls
Onimusha: Way of the Sword no entra en la clasificación de action RPG o soulslike por dos sencillas razones. La primera se encuentra en que esta entrega carece de progresión de personaje por medio de niveles o experiencia. En su lugar lo hace a través de equipamiento y habilidades enteramente crafteables. Y la segunda se encuentra en que el jugador no pierde ningún elemento recolectado tras una derrota. Detalles que lo posicionan dentro del género de acción y el subgénero hack and slash, aun cuando sus orígenes hayan estado dentro del survival horror y los puzles. Con todo esto Onimusha: Way of the Sword mantiene algunas mecánicas de combate que se comparten dentro del género action RPG.
A diferencia de otros títulos del género, Onimusha permite ingresar a un pequeño menú luego de ser derribado en combate. En este menú se puede elegir entre repetir el combate, acceder a la opción de mejoras de equipo y armas, administrar los consumibles y por último regresar al punto de guardado más reciente. Sin duda que un detalle que facilita un poco más el camino y permite cambiar ligeramente las combinaciones de objetos antes de una revancha.
El juego presenta una estructura dividida en distintas áreas, con zonas de exploración más amplias que se conectan mediante recorridos predominantemente lineales. A lo largo de estos escenarios encontramos puntos de guardado y opciones de viaje rápido. Si bien la exploración y la resolución de misiones secundarias aportan variedad a la aventura, el progreso principal mantiene un recorrido claramente lineal, guiado por pasillos, caminos estrechos y zonas de combate. Como es habitual en la fórmula, cada trayecto culmina con un enfrentamiento contra el jefe del área. Posteriormente, una secuencia cinematográfica y a volver a empezar. Una fórmula ya vista, pero muy bien construida.
Onimusha: Way of the Sword no es un soulslike o un RPG de acción, su progresión no se basa en experiencia, niveles o estadísticas.




Un samurái caído
La historia que propone Onimusha: Way of the Sword se encuentra construida alrededor del espadachín Miyamoto Musashi, así como de su rivalidad histórica con Sasaki Ganryu. Una trama con personajes basados en samuráis reales, pero bajo un trasfondo fantástico y sobrenatural.
De esta manera la aventura inicia cuando ambos adversarios son atacados por una raza de demonios con forma humana llamados Genma. Luego de morir asesinados, Musashi es reclutado antes de su pase al infierno por un misterioso hombre que lo revive gracias al poder de un Guantelete Oni capaz de absorber el alma de los Genma.
Ahora, provisto del poder necesario para poder hacer frente a esta raza de demonios, Musashi inicia una gesta que busca dar caza a los Genma e ir recuperando de un misterioso miasma tóxico las diversas zonas de Kioto. Durante su aventura Musashi se topará con diferentes aliados que incluyen al guardián de la puerta Oni, un Onimusha llamado Ono no Takamura y el espíritu de una mujer dentro del Guantelete Oni llamada Shizuka.
Miyamoto Musashi constituye un referente cultural japonés profundamente arraigado tanto en la historia como en el imaginario popular del país.

La construcción de personajes
La interacción entre sus protagonistas resulta ser una de las partes más atractivas de la historia. Desde el inicio Musashi desconoce el propósito de su misión y solo tiende a atacar a todo el mundo sin llegar a empatizar con nadie. Y son la historia y sus acontecimientos los que poco a poco construyen una relación entre cada uno de estos personajes, permitiendo el cambio y evolución de cada uno. Aun cuando uno se lo espera, llega no solo a empatizar con Musashi, sino a sentir realmente su preocupación por los diferentes miembros del grupo.
Capcom entiende desde el minuto uno que el alma de esta aventura gira en torno a las relaciones emocionales de sus protagonistas y se encarga de explotar el crecimiento personal y la empatía que todo héroe llega a desarrollar luego de un camino de desavenencias y retos.
La historia presenta una profundidad muy cautivante. Inicia con un velo de misterio que se toma su tiempo para desenrollar la madeja. Con todo ello es imprescindible que el jugador lo descubra por sí mismo.
El camino de un héroe, nunca mejor representado que en la figura de Musashi.




Mecánicas simples que escalan rápido
Para complementar la narrativa de una buena aventura, no puede faltar un gameplay que vaya al ritmo de la acción que esta entrega propone.
Onimusha: Way of the Sword funciona muy bien como una aventura para un solo jugador, la narrativa lo permite y también la propia estructura de película de samuráis que representa. Miyamoto Musashi cuenta con un set de movimientos básico, pero con variantes muy interesantes. El propósito de estos movimientos es el de darle fluidez y naturalidad a los combates sin la necesidad de estar cambiando constantemente de armas, equipo o seleccionando entre diferentes habilidades. Aquí es donde yace la belleza dentro de la simpleza de sus movimientos. Mediante el uso de un ataque de daño estándar a una mano y un ataque fuerte a dos.
Este set de movimientos básicos permite poder contraatacar ataques enemigos, romper bloqueos o ejecutar parrys. Todo ello con una naturalidad que sobre todo depende de la elección del botón correcto en el momento adecuado. A ello sumado el botón de bloqueo y una especie de side step que permite a Musashi esquivar ligeramente al enemigo. El simple hecho de configurar el esquive como un paso omnidireccional y no como un simple rodamiento para alejarse permite poder disfrutar de duelos samurái de uno contra uno con total libertad sin perder la técnica.
El Guantelete Oni también cumple un papel importante durante el combate, ya que permitirá poder equiparse con armas desbloqueables y también ir ganando ataques adicionales como la posibilidad de romper escudos y lanzar diferentes objetos.
Tres movimientos lo consiguen todo: ataque, bloqueo y esquive. El Guantelete Oni solo complementa las habilidades legendarias del espadachín.

Más adelante todo es cuesta arriba
Al inicio de la aventura los movimientos parecen simples y permiten ventanas amplias de equivocación. Detalle que más adelante requiere no solo mayor atención frente a los duelos, sino un timing más preciso frente a los movimientos enemigos. El jugador debe aprender cuándo bloquear, cuándo esquivar, cuándo contraatacar o simplemente curarse. Una serie de elecciones que deben hacerse frente al enemigo sin mucha posibilidad de alejarse.
En esta sección radica uno de los puntos más incómodos del combate: el sistema de apuntado de enemigos. Esta mecánica, en la mayoría de situaciones, obliga al jugador a enfrentarse a un enemigo a la vez. Por ello, cuando debe combatir contra varios adversarios, cada uno parece tener que esperar su turno para entrar a la pista de baile con Musashi. Es un aspecto que rompe con la naturalidad de los enfrentamientos, ya que resulta poco creíble que el protagonista se enfrente a un enemigo mientras los demás simplemente observan, esperando su momento para atacar. En este aspecto pareciera que la programación de los combates requiere de un único adversario seleccionado por el jugador para poder ser considerado como contendiente para el ataque y defensa.
Los combates comienzan de forma muy accesible, pero progresivamente elevan su dificultad hasta exigir un dominio preciso de cada movimiento.




El equipo lo es todo
La progresión dentro de Onimusha: Way of the Sword se mide principalmente a través del equipamiento. Así el equipo representa el eje del fortalecimiento del protagonista y no los parámetros de fuerza, destreza o constitución. Una parte importante de la estructura del juego consiste en recorrer el mundo en busca de recursos que posteriormente pueden utilizarse para mejorar el equipo en el templo, que cumple el papel de base central de los protagonistas.
El protagonista cuenta con un árbol de habilidades, además de mejoras para las armaduras y el ataque, pero su desarrollo está condicionado por la obtención de objetos de mejora que se desbloquean principalmente al completar misiones principales y secundarias. Por ello, la progresión no depende tanto de la experiencia, los combates o la exploración, sino, en su mayoría, del avance en la historia para la obtención de estos recursos.
Las mejoras se dividen en tres categorías principales: equipamiento, habilidades básicas y habilidades especiales. Las mejoras de equipamiento están relacionadas con elementos como la ropa, la espada y el Guantelete Oni. Aspectos que pueden potenciar diferentes atributos de Musashi. Por otro lado, las habilidades básicas incluyen acciones y técnicas fundamentales para el combate, como el uso del arco, la defensa y el bloqueo, además de las habilidades de asesinato. Finalmente, las habilidades especiales otorgan capacidades adicionales que permiten aprovechar distintos aspectos de la exploración y el combate. Entre ellas se encuentra, por ejemplo, el poder revelar objetos ocultos en el entorno. Así como otras habilidades destinadas a reforzar la percepción de Musashi para identificar puntos débiles de los enemigos o adversarios ocultos.
La progresión del espadachín radica en la mejora de sus equipos y habilidades. La única experiencia disponible está en avanzar en la historia.

El valor de un alma
La principal moneda de cambio del juego son las almas, que son liberadas por los enemigos derrotados y pueden ser absorbidas mediante el Guantelete Oni. Una vez acumuladas, estas almas pueden utilizarse para desbloquear habilidades, adquirir accesorios y obtener los recursos necesarios para fabricar equipamiento. De esta manera, el sistema de almas se convierte en un elemento fundamental tanto para la progresión de Musashi como para la gestión y mejora de su equipo.
La recolección de almas solo representa el inicio, más adelante el juego requiere de materiales específicos para mejorar habilidades y equipo.
Novedades que llegan a la Nintendo Switch 2
Dentro de los principales aspectos de la versión de esta entrega para la Nintendo Switch 2 se encuentra la opción de controles por movimiento. Detalle que permite poder utilizar la katana de Musashi mediante movimientos del Joy-Con 2. Por ejemplo, los movimientos horizontales permiten el combo de tres movimientos de ataque de una mano. Mientras que el movimiento vertical del Joy-Con 2 permite asestar el ataque vertical de dos manos.
Una serie de mecánicas en los controles ya vistas con anterioridad dentro de los sets de movimientos que propone la Nintendo Switch, pero que sobre todo destacan, y ayudan al jugador durante el apuntado. En este aspecto sí es donde resalta notablemente este apartado, sobre todo porque permite superar algunos problemas con la cámara durante las acciones de ataque.
Otro detalle notable dentro del uso de los Joy-Con 2 y el modo portátil se encuentra en la vibración háptica. Un detalle destacable que permite sentir el movimiento de objetos o habilidades del propio Musashi mientras se desarrolle cada suceso de la aventura.
Con respecto al desempeño gráfico en la Nintendo Switch 2 se demuestra el nivel de experiencia que Capcom ha alcanzado en el desarrollo y optimización de su motor gráfico RE Engine.




El RE Engine de Capcom
Frente al aspecto gráfico, Onimusha: Way of the Sword se encuentra desarrollado bajo el RE Engine, motor propio de Capcom con un buen nivel de desempeño que equilibra el rendimiento y la calidad gráfica. Aunque con ciertas limitaciones de desempeño en títulos de mundo abierto.
Aunque la estructura de Onimusha tiende a ser en cierto punto pasillera, cuenta con determinadas secciones abiertas y de exploración. Áreas donde el motor gráfico sacrifica un poco de resolución para mantener la fluidez de los combates y movimientos del hack and slash. Detalle que resulta más destacable en la versión de Nintendo Switch 2. Aun así, los combates son ágiles sin llegar a verse afectados por tirones o caídas de fotogramas muy evidentes. En este apartado nuevamente se destaca el trabajo alcanzado en el port para la consola híbrida de Nintendo. Una serie de detalles logrados en entregas recientes, tales como Resident Evil Requiem o Pragmata.
Las secuencias cinematográficas también muestran un muy buen proceso de dirección. Tanto las capturas de movimiento como las capturas faciales se ven muy naturales y sobre todo ayudan a integrar el aspecto narrativo a una historia que por momentos se asemeja a una película animada en CGI.
El desarrollo y perfeccionamiento del RE Engine es sin duda uno de los aspectos más notables dentro de Capcom.

El regreso del legendario Toshiro Mifune
No es la primera vez que un título de la franquicia Onimusha utiliza capturas faciales de diferentes actores dentro de sus entregas. Basta con recordar que, en el año 2001, Onimusha: Warlords contó con la participación de Takeshi Kaneshiro. Así como también la participación del recordado Jean Reno en el papel de Jacques Blanc en Onimusha 3: Demon Siege.
También, durante 2023, Netflix lanzó una serie de ocho episodios titulada Onimusha, basada en la franquicia de Capcom. Aunque presenta una historia completamente independiente, la adaptación televisiva cuenta con la participación de Miyamoto Musashi, cuyo diseño está inspirado en la apariencia del legendario actor japonés Toshiro Mifune, fallecido en el año 1997.
Desde que Onimusha: Way of the Sword fue anunciado, el equipo de Capcom confirmó, a través de sus comunicados de prensa, que el juego contaría también con el modelado facial del recordado Toshiro Mifune para dar nuevamente vida al legendario espadachín Miyamoto Musashi. En esta oportunidad adaptando complejos procesos de capturas digitales hiperrealistas que buscaron transmitir hasta la más mínima expresión del protagonista de éxitos como Los siete samuráis, Rashomon o la recordada Shogun de 1980.

Detalle que no solo adapta al mítico actor japonés protagonista de muchas de las más aclamadas películas del cine de Akira Kurosawa, sino que le aporta sus gestos y expresiones a un nivel mucho más realista en comparación con el trabajo realizado para la serie de Netflix del año 2023.
En este aspecto es donde más resalta el elemento narrativo que propone Onimusha. Cada una de las expresiones de Miyamoto Musashi se encarga de transmitir las emociones del mítico samurái caído. Transmitiendo ese carácter impulsivo, temerario y hasta rebelde. Un acierto respetuoso en volver a traer a uno de los actores más recordados de la época clásica del cine de samuráis.
Toshiro Mifune, un actor de leyenda dentro del cine chambara japonés (películas de lucha con espadas).




Doblaje y localizaciones
Al ser una entrega ambientada en el Japón del periodo Edo y de corte muy cinematográfico, Onimusha: Way of the Sword es muy disfrutable en su idioma japonés. Sobre todo, con unas actuaciones de voz muy bien trabajadas en cuanto al drama y emoción de su historia. Aun así, también cuenta con la opción de subtítulos en español latinoamericano y para los no tan puristas la alternativa de doblaje al español de España.
A título personal, se recomienda disfrutar de esta aventura en su idioma japonés, aunque al final depende del gusto de cada uno.

Conclusión: Obligatorio para todo aquel que gusta de los hack and slash
Onimusha: Way of the Sword demuestra, una vez más, que el nivel de calidad de Capcom no se limita a su apartado técnico, sino que también se refleja a través de su capacidad para saber equilibrar la narrativa de época, personajes bien construidos y un sistema de combate ágil, entretenido y con un buen nivel de desafío.
A primera impresión, la propuesta puede parecer una recopilación de los elementos más básicos del hack and slash de manual. Pero poco a poco el videojuego comienza a revelar sus propias virtudes: una historia con giros interesantes, personajes entrañables, un sistema de combate adictivo y una progresión que incentiva tanto la exploración como los enfrentamientos. Todo ello se complementa con un protagonista carismático, cuya personalidad hace difícil no empatizar con él. Pero, por encima de todo, Way of the Sword representa un hermoso homenaje al recordado Toshiro Mifune, quien para muchos fanáticos encarna la imagen definitiva del samurái de época. Y en esta ocasión, se convierte también en el rostro de un héroe con el que resulta muy fácil conectar.

| FECHA DE LANZAMIENTO | 4 de septiembre de 2026 |
| DESARROLLADOR | Capcom |
| DISTRIBUIDOR | Capcom |
| PLATAFORMA | PS5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC |
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