Semanas después del polémico robo al Louvre, la investigación reveló que el reconocido museo tenía grandes fallos de seguridad informática. Uno de ellos era la contraseña del sistema, que sorprendió a más de uno.

Tras el sorprendente robo en el Louvre el 19 de octubre, el museo volvió a abrir sus puertas el 2 de noviembre con nuevas y serias medidas para proteger las obras de arte francesas. Después de todo, lo que pasó el mes pasado dejó en evidencia grandes fallas de seguridad del lugar y lo mucho que necesitaba una modernización digital. ¿Por qué? Porque el Louvre aparentemente contaba con software antiguo, falta de actualizaciones y una contraseña que no vas a poder creer…y no por algo bueno.
En caso de que no te hayas enterado, a mediados de octubre, el Museo del Louvre sufrió uno de los robos más impactantes de su historia. Desde que desapareció la Mona Lisa en 1911 que no se veía algo así. ¿Qué pasó? En aproximadamente siete minutos, y en plena luz del día, dos hombres entraron en la galería Apolo (donde se exhiben las joyas de la corona francesa) y se llevaron joyas valoradas en unos 88 millones de euros.

Si bien a fines de mes y a principios de este se detuvieron a varios sospechosos, las autoridades no lograron recuperar las joyas. Es más, tras el robo, la atención y críticas quedaron en el pobre sistema de seguridad del museo, que tenía cámaras de seguridad que sólo pudieron registrar imágenes borrosas e incompletas. Pero esto no es todo.
La increíble contraseña del Museo del Louvre
La incredulidad llegó dos semanas después del robo, cuando el medio francés Libération reveló datos alarmantes sobre el sistema de seguridad del Museo que, recordemos, es uno de los más importantes del mundo. El detalle más sorprendente, tal vez, es que el sistema de videovigilancia tenía como contraseña “LOUVRE”.

Esta revelación preocupó (e indignó) más porque la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información (ANSII) ya había alertado en 2014 que las contraseñas ‘triviales’ como LOUVRE y THALES (el nombre del proveedor del software de seguridad) podrían ser aprovechadas para manipular cámaras, modificar permisos de acceso, entrar a la red interna del museo y robar obras de arte. Y eso fue exactamente lo que pasó 11 años después.
Pero el problema no sólo eran las contraseñas. El medio mencionado también reveló que el Louvre operaba servidores con Windows Server 2003 y equipos con Windows 2000, sistemas operativos descontinuados hace una década. Esto también afectaba a las actualizaciones, que básicamente eran inexistentes.
Años atrás, en 2017, el Instituto Nacional de Estudios Avanzados en Seguridad y Justicia hizo una evaluación del Museo del Louvre y reiteró las “graves deficiencias” del sistema. Sin embargo, las recomendaciones parece que pasaron de largo, lo que provocó que, ocho años después, la ciberseguridad del Louvre y sus autoridades quedaran en ridículo.
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