Para sorpresa de muchos (o de nadie) Elon Musk tiene un plan interesante que incluye poner un millón de satélites en órbita. Te contamos toda la info ¡En esta nota!

Uno de los planes más ambiciosos de Elon Musk acaba de salir a la luz y es bastante disparatado: poner en órbita un millón de satélites. Esto es algo impensado, en especial si tenemos en cuenta que hasta hace algunas décadas el espacio donde ahora hay miles de satélites estaba vacío. Todo lo que son comunicaciones, navegación y servicios digitales globales está literalmente en la órbita y en este contexto SpaceX decidió revelar que tienen pensado lanzar hasta un millón de satélites.
Un pedido que sorprendió a muchos
El pedido lo presentó la compañía espacial de Musk ante la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) y está vinculado al proceso de integración entre SpaceX y xAI, ambas compañías bajo Musk. La idea es utilizar estos satélites como infraestructura orbital para procesamiento y entrenamiento de IA, una visión que por supuesto redefine por completo el concepto de centros de datos y traslada parte del ecosistema digital al espacio.

Para que te des una idea, actualmente hay casi 14500 satélites activos orbitando el planeta y una gran porción de ellos son de SpaceX gracias a Starlink. Con la propuesta que acaban de presentar, tendríamos una cifra impresionante y con un impacto que va más allá de la conectividad. Por supuesto, hay gente que se opone a esto como los especialistas en sostenibilidad espacial, quienes advierten que un crecimiento de este tamaño podría saturar la órbita baja y generar problemas que podrían ser irreversibles.
Un problema bien claro
La razón principal por la que se oponen es porque hay un gran riesgo de congestión y colisiones. No hay que ser un especialista para entender que si tenemos más satélites, se van a tener que realizar más maniobras para evitar choques y cualquier falla podría terminar en desechos espaciales. Esto no solo afectaría a SpaceX, sino también a agencias espaciales, gobiernos y empresas de todo el mundo que dependen del acceso seguro al espacio. Por supuesto otro gran punto en contra es el impacto ambiental. Cada lanzamiento y reingreso de satélite libera partículas y metales en la atmósfera superior, algo que por ahora no está completamente estudiado.

Muchos científicos alertan que, con megaconstelaciones en expansión, estos efectos podrían acumularse con consecuencias desconocidas para el clima y la observación astronómica. Y por supuesto se cree que el número solicitado de satélites no es realista. Algunos analistas interpretan que este pedido, con este número, fue una estrategia. Al pedir un máximo extremo, que probablemente sea rechazado, Musk puede negociar autorizaciones parciales por unidades menores. Esta no sería la primera vez que pasa, ya que FCC rechazó hace unos años unas propuestas de SpaceX, pero luego aprobó propuestas mucho menores.
Pero es muy probable que nunca veamos millones de satélites en órbita, ya que parte de la aprobación está vinculada con el cohete de nueva generación de Musk, el Starship. Este cohete tiene que alcanzar una reutilización total y confiable para que el despliegue masivo de estos satélites sea económicamente viable, algo que por ahora está muy lejos de ocurrir. Lo que nos queda en claro con este pedido es que la órbita terrestre ahora es una infraestructura crítica y será cuestión de tiempo hasta que las empresas comiencen a pelear por tener control sobre este lugar.
@culturageek.com.ar Esta es la estatua de 3.3 metros de altura y 1.587 kilogramos de Robocop que ya está en las calles de Detroit. Se encuentra en la vereda del edificio donde está la compañía Free Age y se trata de una estatua que tardó más de 15 años en poder exponerse. Todo arrancó en 2010, cuando los habitantes de Detroit comenzaron a recaudar en Kickstarter para hacer un homenaje a la película que tiene a la ciudad como protagonista. En 2012 consiguieron recaudar más de 67000 dólares y el escultor Giorgio Gikas la terminó en 2017. La estatua estuvo almacenada unos años hasta que en 2023 Jim Toscano compró el edificio donde ahora está Free Age y le ofrecieron poner la estatua.
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