Con el fin de mejorar nuestra salud, unos científicos desarrollaron un calzón inteligente con un sensor que estudia los pedos que nos tiramos en el día. ¡Enterate de más en la nota!

Todo el mundo se tira pedos. Es lo más natural del mundo. Sin embargo, es un tema que genera incomodidad o risas siempre que se toca. Pero un grupo de científicos se dio a la tarea de estudiar las flatulencias con el fin de obtener resultados que le permitan mejorar el estudio de problemas intestinales.
¿Cómo crearon el calzón inteligente para analizar los pedos?
Brantley Hall, investigador de la Universidad de Maryland, trabajaba en un dispositivo para medir el hidrógeno que producen los microbios intestinales. Y en medio de intentos fallidos, decidió poner el sensor en sus calzones y tirarse un pedo. Gracias a eso, obtuvo una señal enorme y descubrió que el dispositivo funciona gracias al oxígeno.
En ese sentido, decidieron desarrollarlo como un detector de pedos y crearon el Atlas Humano de Flatulencias. Se trata de un proyecto que mide científicamente las expulsiones de los gases que salen por atrás.

Y para este propósito, desarrollaron unos calzones inteligentes que tienen un dispositivo que estudia nuestros pedos del día a día. “El objetivo a corto plazo de este proyecto ahora mismo es establecer la base. En realidad no tenemos una visión actualizada de cuál es el patrón normal de flatulencia”, le dijo Hall a un periodista de Gizmodo que uso el calzón durante tres días.
¿Cómo se usa?
Los voluntarios que se prueban estos calzones inteligentes para medir los pedos tienen que seguir el mismo procedimiento. Al comenzar el día deben cargar el dispositivo y conectarlo a la aplicación del equipo, donde se mandan los datos del día anterior. Además, a los participantes del estudio se les solicita que registren cuándo y qué comen, con fotos de los alimentos. Con esto, el dispositivo puede medir cuánto tiempo tardan en producirse las flatulencias luego de comer.

A su vez, gracias al registro de la frecuencia e intensidad de los gases, es posible medir la actividad metabólica de la microbiota intestinal en el día.
¿Por qué es importante este estudio?
Más allá de las bromas que se puedan hacer, la investigación está pensada para generar resultados beneficiosos para nuestra salud. “Al añadir esta dimensión de objetividad, podemos contribuir a mejorar la atención médica”, sostuvo Hall. En ese sentido, estos estudios pueden ayudar a la prevención del cáncer y a comprender otros problemas de salud relacionados a la digestión.
“A largo plazo, existe la posibilidad de recodificar nuestro microbioma para que produzca menos gases. No es algo que vayamos a lograr de la noche a la mañana. Pero al comprender cómo se produce el flujo de electrones en el microbioma, creemos que podemos medirlo y luego recodificarlo para que las personas puedan llevar una alimentación saludable y rica en fibra”, afirmó el investigador.
Preguntas frecuentes (FAQ)
El investigador Brantley Hall (Universidad de Maryland) estaba diseñando un sensor para medir el hidrógeno del intestino. Tras varios intentos fallidos, se le ocurrió colocar el prototipo en sus propios calzones y tirarse un gas. La señal fue tan enorme que descubrió que el dispositivo funcionaba al reaccionar con el oxígeno exterior al momento de la expulsión.
Es el nombre oficial del proyecto científico que busca medir y mapear las expulsiones de gases. Su objetivo a corto plazo es establecer una base de datos real y actualizada para definir cuál es el patrón y la frecuencia “normal” de las flatulencias en el día a día de una persona.
Los participantes del estudio deben usar los calzones inteligentes y seguir una rutina:
Carga y sincronización: Cada mañana cargan el dispositivo y envían los datos recopilados a una aplicación móvil.
Registro de comidas: Deben sacarle fotos y anotar todo lo que comen. Esto permite al sistema medir exactamente cuánto tiempo tarda el cuerpo en producir gases después de ingerir ciertos alimentos.
Al monitorear la frecuencia y la intensidad exacta de las flatulencias, el dispositivo mide de forma objetiva la actividad metabólica de la microbiota intestinal en tiempo real, algo que antes era muy difícil de registrar fuera de un laboratorio.
Más allá de las risas, aportar datos objetivos sobre los gases ayudará a comprender mejor la digestión y a prevenir enfermedades graves como el cáncer de colon. A largo plazo, los científicos creen que entender este flujo permitirá “recodificar” el microbioma para que las personas puedan llevar una dieta saludable y rica en fibra sin sufrir de gases excesivos.
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