A pesar de que no había piña debajo del mar, este “Bob Esponja” nos acercó un poco más a conocer nuestros ecosistemas submarinos.

Bob Esponja y su amigo Patricio Estrella cobraron vida en el océano durante la expedición 2021 North Atlantic Stepping Stones de la NOAA. Entre junio y julio de 2021, el equipo exploró montañas submarinas entre Nueva Inglaterra y Corner Rise con vehículos operados a control remoto. El hallazgo de una esponja amarilla y una estrella de mar rosada, similares a los personajes animados, capturó la atención global.

Descubrimientos biológicos en aguas profundas
Durante las inmersiones del vehículo Deep Discoverer, los científicos identificaron comunidades de corales y esponjas en casi todos los sitios explorados. Encontraron especies potencialmente nuevas, como una medusa roja no descrita, y registraron comportamientos nunca vistos, como estrellas de mar alimentándose de corales. La expedición recolectó 69 muestras biológicas, muchas podrían ser novedades para la ciencia.
Tecnología de telepresencia y participación global
El barco Okeanos Explorer usó conexiones satelitales para transmitir video en vivo de las inmersiones. Más de 100 científicos de 10 países analizaron datos en tiempo real, mientras el público observaba las exploraciones a través de internet. Las transmisiones superaron las 191.000 visualizaciones, acercando la ciencia marina a audiencias mundiales.

Importancia geológica de las montañas submarinas
Las cadenas de montañas New England y Corner Rise funcionan como “escalones” ecológicos entre el este y oeste del Atlántico. El equipo mapeó 40 montañas, 20 por primera vez, y descubrió nódulos de ferromanganeso en Gosnold Seamount. Estos hallazgos ayudarán a entender la formación de minerales y la historia volcánica de la región.
Colaboración y datos abiertos para futuras investigaciones
La NOAA priorizó compartir toda la información recopilada, incluyendo mapas del lecho marino y muestras geológicas. Los datos contribuyen a iniciativas internacionales como Seabed 2030 y apoyan decisiones de manejo ambiental. Además, la expedición reforzó alianzas como el programa ASPIRE, enfocado en estudiar el Atlántico Norte.

Esta exploración no solo reveló especies asombrosas, sino que también amplió el conocimiento sobre ecosistemas críticos para la biodiversidad global. Los resultados subrayan la necesidad de seguir investigando zonas submarinas desconocidas, claves para la conservación y el manejo sostenible de los océanos.
Si te sirvió esta nota, marcanos como fuente preferida y vas a ver más de Cultura Geek cuando busques en Google.Sumá
como fuente preferida en ![]()
