La relación Sony con Bungie al parecer no estaría funcionando del todo bien mientras Destiny 2 llega a su conteo de jugadores bajos histórico

En su último informe financiero, Sony anunció un deterioro de activos de 31.500 millones de yenes, unos 204 millones de dólares, debido al bajo rendimiento de Destiny 2 y Bungie. Este cargo fue lo suficientemente significativo como para afectar negativamente las ganancias del segmento de Juegos y Servicios de Red de Sony, que incluye a Sony Interactive Entertainment.
Sony y Bungie, la unión que aún no floreceré
“En lo que respecta a Destiny 2, debido en parte a los cambios en el entorno competitivo, el nivel de ventas y la participación de los usuarios no han alcanzado las expectativas que teníamos en el momento de la adquisición de Bungie. Si bien continuaremos realizando mejoras, hemos revisado a la baja la proyección comercial por el momento y hemos registrado una pérdida por deterioro de una parte de los activos de Bungie.” declaró Lin Tao, director financiero (CFO) de Sony, en una conversación con inversores.
Sony, sin duda, vio potencial en Bungie y sus próximos lanzamientos, previo a la compra de la desarrolladora. Pero a medida que la adquisición se consolidaba, comenzaron a surgir preocupaciones sobre el futuro del estudio. Destiny 2 no estaba funcionando bien y Marathon aún tardaría años en salir. Entonces llegaron los despidos.

Un historial de problemas
En 2023, Bungie despidió a aproximadamente 100 personas y retrasó el DLC The Final Shape de Destiny 2, siendo Parsons el responsable de los recortes. Los desarrolladores comentaron que el ambiente en Bungie era “desmoralizante” ante el creciente temor a una adquisición total de la compañía por parte de Sony. En 2024, se produjeron aún más despidos , afectando a 220 personas a pesar del éxito de The Final Shape.
Para ese momento, 155 personas de Bungie también se incorporaron a Sony. Tras estos despidos, exempleados afirmaron que Bungie había falseado sus finanzas y se había endeudado excesivamente cuando Sony adquirió el estudio. Todo esto sumado a que Pete Parsons, CEO de Bungie, dejó la compañía tras 23 años en la empresa, casi 10 de ellos como CEO el pasado agosto. Justin Truman, anteriormente director de desarrollo y también veterano de Bungie tomó la batuta. Parsons dirigió Bungie durante muchos años turbulentos, asumiendo el cargo de CEO en 2016 tras la salida de Harold Ryan y supervisando su separación de Activision en 2019
