En un contexto lleno de material hecho con IA, en Estados Unidos se negaron a darle derechos de autor al arte creado a partir de esta herramienta. ¡Enterate de más en la nota!

La inteligencia artificial es una herramienta que está cada vez más presente en la vida de las personas. Ya sea para resumir textos o generar imágenes, la utilización de la IA es cada vez más común en ámbitos creativos. No obstante, la creación de piezas artísticas a través de esta herramienta sufrió un duro golpe en las últimas semanas.
¿Qué pasó en Estados Unidos en relación a la IA y los derechos de autor?
En 2018 el científico informático, Stephen Thaler, solicitó el registro de una obra visual llamada “A Recent Entrance to Paradise”. Según él, esta imagen había sido creada por su inteligencia artificial llamada DABUS. No obstante, en 2022 la Oficina de Derechos de Autor rechazó su solicitud ya que consideraba que una obra debía tener un autor humano para ser elegible.

Por lo tanto, Thaler apeló para que se tenga en cuenta su demanda. Sin embargo, en las últimas semanas, según informó Reuters, la Corte Suprema de Estados Unidso se negó a tratar la cuestión y reafirmó que el autor tiene que ser una persona. “Aunque la Ley de Derechos de Autor no define el término ‘autor’, múltiples disposiciones de la ley dejan claro que el término se refiere a un ser humano y no a una máquina”, afirmaron desde la administración.
¿Pasó algo similar en otros países?
Hace unos meses, el Gobierno Japonés se pronunció en contra de la generación de videos hechos con IA a partir de imágenes de anime y manga. En ese sentido, el ministro de Estado para la Estrategia de Propiedad Intelectual e Inteligencia Artificial, Minoru Kiuchi, hizo una solicitud para que OpenAI prohíba la generación de videos hechos con material que cuente con derechos de autor de artistas japoneses.

Además, Akihisa Shiozaki, miembro del parlamento japonés, compartió en sus redes sociales el siguiente mensaje: “Japón tiene la responsabilidad de tomar la iniciativa en la creación de reglas (relacionadas con la IA y la violación de derechos de autor), precisamente porque somos un país que ha cautivado al mundo con el poder creativo del anime, los juegos y la música”.
¿Qué podría pasar a futuro?
El caso de Thaler marca un precedente importante. En una realidad en la que la IA puede hacer casi cualquier cosa con un par de indicaciones, todavía se considera que la creatividad es una característica fundamental del ser humano. Es por eso por lo que la Corte Suprema rechazó la apelación de Thaler. Desde su administración sostienen que solo el arte hecho por personas puede tener derechos de autor. No obstante, los límites pueden volverse más difíciles conforme pasen los años y veremos cómo se tratarán casos similares en el futuro.
Preguntas frecuentes (FAQ):
¿Qué intentó registrar Stephen Thaler ante la justicia?
El científico informático intentó obtener los derechos de autor de una obra visual titulada “A Recent Entrance to Paradise”. Lo polémico de su solicitud es que él no se presentaba como el creador, sino que afirmaba que la obra había sido generada íntegramente por su inteligencia artificial llamada DABUS.
¿Cuál fue la decisión final de la Corte Suprema de Estados Unidos?
Tras varios años de apelaciones, la Corte Suprema se negó a tratar el caso. Esto significa que queda firme la postura oficial: el autor de una obra debe ser obligatoriamente un ser humano. La administración aclaró que la ley está diseñada para proteger la propiedad intelectual de las personas, no de las máquinas.
¿Qué medidas está tomando Japón para proteger su industria creativa?
Japón, cuna del anime y el manga, ha tomado una postura defensiva. El gobierno japonés solicitó formalmente a empresas como OpenAI que prohíban la generación de videos que utilicen material protegido de artistas locales sin permiso. El objetivo es evitar que la IA reemplace el esfuerzo creativo de sus mangakas y animadores.
¿Por qué la ley rechaza que una IA sea considerada “autora”?
La interpretación legal actual sostiene que, aunque la ley de propiedad intelectual no define la palabra “autor” de forma literal, todas sus disposiciones implican que se trata de un vínculo entre una mente humana y su expresión creativa. Al carecer de conciencia o personalidad jurídica, una máquina no puede ser sujeto de derechos.
¿Qué significa este fallo para el futuro del arte generado por IA?
Este caso marca un precedente histórico. Significa que cualquier obra creada exclusivamente por una IA no podrá ser protegida. Esto podría desincentivar a las empresas que buscan comercializar arte algorítmico sin intervención humana. Sin embargo, el desafío futuro será determinar cuánto debe intervenir un humano para que una obra sí sea considerada “suya”.
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