Calentando motores para el estreno de El Eternauta, el 30 de abril en Netflix, entrevistamos a Patricia Conta, directora de vestuario de la serie, quien nos contó sobre el reto de llevar a Juan Salvo a la pantalla. ¡Te lo detallamos en esta nota!
Cuando vemos una serie en plataformas como Netflix, HBO o Disney, pocas veces prestamos atención al vestuario a menos que sea extravagante o futurista. Lo notamos en Star Wars, donde hay un universo visual único; en Suicide Squad, con su estilo icónico y fantasioso; o en Bridgerton, con sus vestidos de época. Pero… ¿qué pasa cuando la historia que cuenta la ropa transcurre aquí y ahora?
Patricia Conta, diseñadora de indumentaria y textil egresada de la UBA, asumió este desafío en El Eternauta, la nueva serie de Netflix que adapta la historia de Juan Salvo, creada por Héctor Oesterheld en 1957. Con más de 30 años de trayectoria en cine, televisión y publicidad, Conta ha trabajado en películas como Mazel Tov (2024) y Alemania (2022), y en series como El fin del amor (2022). Ha sido nominada a los Premios Cóndor de Plata y Premios Sur, y también se ha desempeñado como docente en la UBA.
En Cultura Geek, charlamos con ella sobre cómo abordó el vestuario de El Eternauta en los años 2020.
SINOPSIS OFICIAL DE “EL ETERNAUTA”
Una noche de verano en Buenos Aires, una misteriosa nevada mortal acaba con la mayor parte de la
población y deja aisladas a miles de personas. Juan Salvo y sus amigos inician una desesperada
lucha por la supervivencia. Todo cambia cuando descubren que la tormenta de nieve tóxica es tan
sólo la primera fuerza de choque de un ejército de otro planeta que está invadiendo la Tierra. La
única manera de mantenerse vivos será resistir y luchar juntos. Nadie se salva solo.
La serie es la primera adaptación audiovisual de la icónica novela gráfica argentina de ciencia
ficción El Eternauta de Héctor G. Oesterheld ilustrada por Francisco Solano Lopez, publicada por
primera vez en 1957.
Contar las historias de quienes cuentan la historia

Cuando pensamos en un héroe, imaginamos trajes extravagantes, capas o uniformes llamativos. Pero ¿qué pasa si el héroe es alguien común? ¿Tu tío, el ferretero, el carnicero… o vos? ¿Cómo te vestirías si tuvieras que salvar el mundo? Esa fue la pregunta que guió a Conta y su equipo: “Hicimos un profundo trabajo de investigación previa. El Eternauta trata de hombres y mujeres comunes. Juan Salvo es un hombre común, pero también es un héroe. Tuvimos el desafío de navegar entre lo ordinario y lo épico. A nosotros nos hizo primero investigar personajes reales y espacios reales”, explica y cuenta que el proceso de selección de vestuario comenzó haciendo “scouting” en todas partes, donde podrían encontrar cosas los personajes.
El proceso creativo no comenzó con el protagonista, sino con personajes secundarios como Favalli y su esposa. “Lo primero que pensamos fue en la casa de Favalli, quién es, cómo es, quién es su esposa y a qué se dedica…y qué prendas podría tener(…) No solamente qué tendría sino cómo utilizaría esas cosas, el modo de apropiación del vestuario, son cosas que para nosotros construyen al personaje”, dice Conta.
La frase “Lo viejo funciona”, recurrente en la obra, también se aplicó al vestuario. Así, entre las pertenencias de Favalli (una persona con un perfil un poco acumulador), encontraron el icónico gamulán de Juan Salvo, el traje que lo convierte en un héroe cotidiano: “Es una prenda de otra época ya pasada y que tiene la nobleza de ser el primer material con el que los hombres y mujeres se vistieron para la intemperie, los cueros. Tiene la nobleza como esa cosa vieja en desuso pero que vuelve y termina siendo útil y construye esta cosa épica de la salida de nuestro héroe. No se moja con facilidad a pesar de no ser tecnológico, no se moja y abriga. (…) Es fundamental para nosotros ver cómo esas cosas en desuso vuelven a tener una segunda chance”.
“Probamos versiones más sofisticadas, pero al verlas, nos dimos cuenta de que no era el Eternauta. Queríamos a un hombre común, y volvimos al gamulán”, revela Conta.
Catorce personas trabajaron en el vestuario, no solo diseñando prendas, sino también envejeciéndolas para reflejar el desgaste de la historia. “La nieve deja un rastro como de ceniza en las costuras. Creamos varias versiones de cada prenda con distintos niveles de suciedad”, detalla. Incluso, el equipo usó algunas prendas para darles mayor autenticidad.
Una historia, 500 máscaras

Durante la pandemia, vimos cómo la gente improvisaba barbijos con lo que tenía a mano. Algo similar ocurre en El Eternauta, donde la nieve tóxica obliga a los personajes a protegerse con lo que encuentren.
En las primeras versiones del guión, nos cuenta la producción, la máscara de Juan Salvo para enfrentar la nieve tóxica era “un
souvenir de Chernóbil que Favalli tenía preservado en el sótano de su casa”. Esta visión fue dejada de lado rápidamente por el equip de vestuario porque una máscara así tapaba algo que es muy importante tanto en el personaje como en el actor mismo: la mirada. Lo que funcionaba en el comic no necesariamente funcionaba en la pantalla…y así es como algo tan sencillo como tapar la cara de un personaje para que la nieve tóxica no lo toque esté diseñado milimétricamente.
¿Sabías qué?
- Se fabricaron 7 versiones distintas del gamulán de Salvo hasta encontrar el adecuado.
- Se crearon 500 máscaras para los personajes.
- Se usaron 100 percheros con ropa, el equivalente a 300 metros lineales.
- El máximo de extras que se debieron caracterizar en una misma jornada fue 500.
- Para el diseño de vestuario de extras, se hizo un scouting fotográfico de personas de
distintas edades y a diferentes horas en barrios donde transcurre la historia.- Se hizo scouting en cuarteles de bomberos para ver trajes y el estado de los mismos. Se
utilizaron trajes reales que, al ser pesados, ayudaban al realismo en las caminatas sobre la
nieve.
A medida que avanza la trama, nos cuenta la directora de vestuario, vamos a ir conociendo más máscaras. No solamente las que encontraron los personajes y refuncionalizaron, sino aquellas que se improvisaron.
Conta nos dice que quizás todas las preguntas apuntan a las máscaras por su “iconicidad” dentro de la obra. Pero, el trabajo para proteger a los personajes de la nieve tóxica fue muchísimo más allá. Se investigaron tipos de guantes, de cintas aislántes y demás objetos: “Intentamos encontrar a través de los elementos del vestuario la conjunción entre la desesperación por salir y el protegerse a toda costa”
El microrrelato en cada prenda de El Eternauta

Cada detalle del vestuario cuenta una historia. “Pensamos en quiénes eran estos personajes antes y después de la nevada, en su vida cotidiana y con trajes de salida”, dice Conta. La mezcla de lo espontáneo y lo calculado hace que el mundo postapocalíptico de Buenos Aires se sienta real. El desafío de la producción no solo tuvo que ver con caracterizar a los personajes que forman parte de la historia, sino además con construir verosimilitud respecto a los extras que aparecían como muertos en las escenas. Qué estaban haciendo cuando murieron, cómo quedaron, qué llevaban puesto. Conta cuenta que el equipo llegó a contar con 20 personas en momentos de refuerzo, por la cantidad de actores a caracterizar.
Dicen que en Argentina podés ausentarte una semana y todo va a estar cambiado, pero podés ausentarte diez años y cuando regreses todo va a seguir igual. El Eternauta es una obra que prueba este principio: sigue vigente por su simbolismo y capacidad de resignificarse. “Me parece importante rescatar hoy la construcción del héroe colectivo. Hay un héroe que trasciende lo individual y que solo se resuelve a través de los vínculos entre la gente y su postura ante esto que no saben que es”.
Detrás de la elección de vestuario y el proceso, hay mucho detrás de escena que pasa inadvertido ante el ojo del espectador común pero que aporta capas de significado y construcción del mundo que le dan a esta obra verosimilitud. “A nosotros todos los procesos nos construyeron una épica dentro del equipo de vestuario. “Cuando terminamos, fue un poco sentirnos héroes también”, cierra Conta.
Por nuestra parte, ¡no vemos la hora de disfrutar la serie completa en Netflix este 30 de abril!