Desde agosto que Google tiembla cada vez que se habla de los cambios que el Departamento de Justicia de EE.UU. podría exigirle tras perder el caso antimonopolio. Ahora el gigante tecnológico se debe estar agarrando la cabeza porque podrían obligarlo a vender Chrome.

Si bien el mes pasado ya se hablaba de la posibilidad de que Google se vea obligado a separarse de Chrome, Android o Play por perder el caso antimonopolio, muchos veían estas medidas como duras para el gigante tecnológico. Sin embargo, los funcionarios del Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) no. Es más, parece que planean pedirle al juez federal del caso que ordene a Google a vender su popular navegador web que lanzó en 2008.
Esta posible medida del DOJ sería para evitar que Google siga actuando como monopolista en la industria de los motores de búsqueda. Si lo separan de Chrome, el gigante tecnológico perdería cierta ventaja con su Buscador y dejaría de limitar canales de distribución disponibles y desincentivar el surgimiento de nuevos competidores.
Según Bloomberg, la decisión a la que llegaron los altos funcionarios antimonopolio del DOJ sería una medida histórica contra una de las mayores empresas tecnológicas del mundo. Además, el Departamento de Justicia le pedirá al juez Amit Mehta, que dictaminó en agosto que Google monopolizaba ilegalmente el mercado de las búsquedas, que exija medidas relacionadas con la inteligencia artificial y su sistema operativo para smartphones Android.
En respuesta a la sentencia, los funcionarios antimonopolio también planean sugerir a Google que cambie sus políticas de licencias de datos para que distribuya los resultados de búsqueda por separado y venda sus datos de clics y consultas. Según describen, estas medidas podrían ayudar a los motores de búsqueda rivales y a las empresas emergentes de inteligencia artificial.

Las medidas son similares a las propuestas iniciales que el DOJ había presentado en octubre para remediar las acciones de Google. El mes pasado también se hablaba de la división de Play y Android del gigante tecnológico, obligar a Google a compartir datos de usuarios (términos de búsqueda, clics y resultados); limitar herramientas de IA; cambios en el mercado de la publicidad online; y restringir la forma en que la empresa promociona su motor de búsqueda.
Claro está que separarse de Chrome no le hace ninguna gracia a Google. Es más, Lee-Anne Mulholland, vicepresidenta de Asuntos Regulatorios de la compañía, afirmó que “la intervención del gobierno de esta manera perjudicaría a los consumidores, a los desarrolladores y al liderazgo tecnológico estadounidense precisamente en el momento en que más se necesita”.
Hasta el momento no hay nada confirmado, pero conoceremos un poco más de los cambios que tendrá que implementar Google en 2025. Se programó una audiencia de dos semanas para abril y se espera que se conozca un fallo final para agosto del próximo año.