Review Utawarerumono: Mask of Truth -⁠⁠⁠ chicas, anime y estrategia

Aquaplus y Atlus lanzaron Utawarerumono: Mask of Truth, un nuevo título en la saga que combina elementos de novela visual con estrategia por turnos. ¡Leé en esta nota nuestras impresiones después de jugarlo!

Desarrollado por Aquaplus y distribuido por Atlus, Utawarerumono: Mask of Truth es la secuela directa de Utawarerumono: Mask of Deception y mezcla gameplay de novela gráfica interactiva con un poco de SRPG. Por momentos Utawarerumono nos hace pensar que sólo estamos ahí para disfrutar del eye candy (mayormente para la platea masculina) pero bajo su primer capa de inocencia, humor y sílice of life, se encierra una historia oscura de opresión, sacrificios, amistades y lo que uno está dispuesto a dar por el bien mayor.

Utawarerumono es una saga que dio su primer paso para PC Windows allá por el año 2002 y fue adaptada al anime en el 2006. Debido a que su historia encerraba muchos temas adultos importantes, al punto de replantearnos ciertos aspectos de nuestra vida,  Utawarerumono supo cosechar un buen número de fans que exigieron una secuela. En el año 2015 sus plegarias serían respondidas con el lanzamiento de Utawarerumono: Itsuwari no Kamen y no vería la luz fuera de tierras niponas hasta principios de este año. La recepción en general fue positiva y, aunque el público para este estilo de juegos no fue muy grande, generó el suficiente ruido como para que su secuela Utawarerumono: Futari no Hakuoro (Mask of Deception) fuese anunciada al poco tiempo y lanzada fuera de Japón con mucha más celeridad que su antecesor.

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La historia del mundo de Utawarerumono se centra en Haku, un joven que despierta en un hogar extraño con amnesia y una máscara inamovible, luego de ser encontrado inconsciente en el bosque por dos jóvenes chicas y su abuela. Al poco tiempo de empezar a relacionarse con la gente del pueblo, que aceptan y ayudan a Haku como a un vecino más, nuestro protagonista se da cuenta que un régimen opresor se cierne sobre los pacíficos habitantes del Imperio Yamato.

Después de los eventos de Mask of Deception, Haku está destinado a reunir a la nación de Ennakamuy para luchar contra las fuerzas malignas que ahora controlan el trono de Yamato. Con todo esto como una pesada mochila, Haku, Kuon y compañía se van a lanzar en épicas batallas y kilómetros de texto para asegurar que el futuro de Yamato triunfe sobre el verdadero mal que se esconde tras capas y capas de conspiraciones, traiciones y ambiciones.

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Con esta premisa nos lanzamos a un mundo plagado de personajes intrigantes, decisiones que pueden cambiar abismalmente el resultado de tu partida, un gran manojo de escenas y situaciones picantes y una pequeña porción de RPG estratégico, que es donde la mecánica del juego realmente brilla.

Y cuando no estemos batallando, que será la mayoría del tiempo, tendremos una gran variedad de ‘waifus‘ para conquistar. Y de eso hay para todos los gustos, desde la guerrera hasta la intelectual, y desde la seria y dark hasta la graciosa con un gran pesar en su corazón. Vale destacar que, a pesar de encajar tan fácil en los estereotipos, así y todo la mayoría son personajes entrañables con los que vas a querer relacionarte y conocer, y no es solo una cuestión de fan service.

El gameplay es un 90% diálogos y decisiones y un 10% gameplay puro, lo que puede desalentar a muchos, pero atrapar a los que le dediquen su merecido tiempo. Esto se debe a que la historia está extremadamente bien pensada y guionada, al punto de que llegamos incluso a empalizar con los malos de turno debido al intenso y detallado trasfondo que todos los personajes tienen.

Cuando la ocasional batalla se da cita, nos enfrentaremos a un sistema sólido y muy bien pensado, con objetivos que varían dependiendo los sucesos que se estén dando en ese momento del juego. Para no arruinarles la sorpresa vamos a adentrarnos pocos en los detalles, pero existen objetivos como atraer enemigos a una trampa o enfocarte solamente en el líder del ejército porque de otro modo los enemigos siguen apareciendo. Esto hace que esos breves momentos de juego se hagan extrañar cuando no están, porque presentan una variedad no sólo al formato novela gráfica, sino en sí mismos. Es decir, los diferentes objetivos varían cómo jugamos la batalla, cómo disponemos a nuestros guerreros e incluso cómo vamos a jugar nuestros próximos movimientos. Estas batallas nos demandan pensar con cuidado nuestros movimientos y tener en cuenta factores que pueden determinar el resultado de la batalla. Estos factores van desde el clima hasta los ítems que estemos cargando. Algunas misiones nos van a recompensar por haber tomado el camino agresivo, mientras otras nos van a castigar por no haber pensado mejor nuestros pasos. Ninguna batalla se enfrenta de la misma forma y es esta variedad la que hace sentir que faltaron algunas batallas más para que nos sintamos completamente satisfechos.

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Un aspecto muy llamativo de las batallas es también la posibilidad de hacer dual finishers con personajes que tienen buena relación o que tienen alguna historia que se viene desarrollando al momento, llevándonos a querer mejorar las relaciones con todos, aunque eventualmente nos daremos cuenta que es imposible en algunos casos.

Ir desarrollando la relación con nuestros compañeros de batalla le da un nivel de compromiso al gameplay tan intenso que (incluso sabiendo que en gameplay las muertes son reversibles) nos destroza el corazón ver morir a uno de nuestros avatares en plena batalla.

Otro factor que ayuda mucho a lo inmersivo de la experiencia es la impecable banda sonora original, mezclando música tradicional japonesa con algunos toques épicos dignos de Wagner y Bach.

A la hora de entrar en el mundo de Utawarerumono, háganlo sabiendo que van a llorar, insultar y no querer volver a tocar el juego en meses – y empezar una nueva partida al otro día. El nivel de emociones y compromisos que este juego nos va llevando disimuladamente a tener con los personajes del juego es realmente enorme, y se siente el compromiso de los desarrolladores en hacer una historia que sea más un viaje emocional que simplemente otro juego para sumar a la pila de cajitas de PS4.

El comienzo del juego se puede sentir un poco (bastante) lento, pero esto se debe a que hay tantas situaciones y personajes por introducir antes de lanzarnos a la batalla que, de haber sido de otro modo, se sentiría apresurado y no estaríamos comprometidos con la causa de Haku.

De todos modos no hay que dejar de señalar que si la posibilidad de llegar a estar entre 3 a 5 horas sin luchar una sola batalla mientras se profundiza la relación de Haku con sus compañeros no te atrae, quizá este juego no sea para vos. Pero si te gusta el anime, el género slice of life, las conspiraciones y el chichoneo ocasional (y no tan ocasional), este juego está hecho para vos. Eso sí, estás advertido, vas a llorar y mucho.

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