Review: Blue Rider, el frenético juego de naves Argentino

El desarrollo de videojuegos en Argentina crece día a día con proyectos de una gran calidad. En esta ocasión, Cultura Geek se subió a una nave en Blue Rider, y nuestro paseo fue más que placentero. ¡Conocé todo acerca del juego de Ravegan en nuestra nota!

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Ravegan, un estudio Argentino que reside en la provincia de Córdoba, nos trae su último juego titulado Blue Rider. En él encarnaremos a una nave a través de 10 largos niveles, en donde predomina una curva de dificultad altísima, mejoras en nuestras armas, distintos tipos de enemigos y mecánicas sacadas de juegos de antaño.

Comenzamos el juego sin ningún tipo de introducción, con sólo un escenario para elegir. Encarnaremos a Blue, un rebelde que se enfrentará a hordas y hordas de enemigos, mientras con el pasar del tiempo nos iremos enterando más sobre la historia detrás del personaje.

Blue Rider es un juego de naves perteneciente al género twin-stick shooter, el cuál nos llevará a rememorar a los títulos del estilo de antaño. Su presentación es simple en un principio: con un análogo manejaremos la nave mientras que con el otro controlaremos la cámara para apuntar. Disponemos de un ataque básico y otro más poderoso, el cuál tiene un uso limitado. Finalmente, podremos impulsarnos con un pequeño turbo, y hasta ahí llegan los controles.

Si bien parece ser para nada complejo, el primer escenario nos servirá más bien como un tutorial, una pizca de lo que nos espera en los próximos niveles.

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A medida que comencemos a destrozar robots, obtendremos distintos puntajes que se sumarán a nuestro score general. Además, podremos encadenar muertes para incrementar nuestro medidor Rampage, modo que multiplicará dichos puntos.

El gameplay se volverá cada vez más complejo y dependeremos de nuestros reflejos si queremos sobrevivir. La particularidad de Blue Rider es que si bien adopta mecánicas y un estilo visual moderno, el núcleo principal se mantiene como los shooters clásicos. No hay checkpoints, así que si nuestra vida llega a 0, tendremos que reiniciar el nivel desde el principio.

Si bien el juego comenzará a ponerse más difícil mediante avancemos, también recibiremos mejoras para nuestra nave. Al romper ciertas máquinas del escenario, soltarán un power-up con un color, representando un arma distinta (Se mantienen de un tono por unos segundos y luego cambian, dándonos la opción de hacer un upgrade de nuestro disparo actual o conseguir uno nuevo).

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En cuanto a los enemigos, hay más de 30 tipos diferentes. Los primeros poseen un movimiento lento y sus disparos con fáciles de esquivar, pero luego vendrán en naves, tanques, pequeños barcos, entre otras variaciones. Sus ráfagas se volverán más rápidas y nos quitarán más daño de lo normal, obligándonos a cambiar nuestras estrategias. Además, el número de enemigos en pantalla incrementará notablemente, dejándonos sin espacio para esquivarlos, creando situaciones donde un centímetro de distancia puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Algo digno de destacar es el diseño de los distintos Bosses finales de cada nivel. Se adaptan perfectamente a los escenarios y cuentan con un tamaño colosal. Al igual que el resto del juego, la dificultad de estos enemigos será incrementada, alargando los combates y obligándonos a repetir cada nivel reiteradas veces. Cada uno de ellos será todo un reto, y será prudente que vayamos bien equipados antes del enfrentamiento.

Los escenarios también son muy variados, contando con un total de nueve niveles. Blue viajará por selvas, mares, lava y por cuevas repletas de cristales, como si se tratara de un RPG. El apartado gráfico se encuentra muy cuidado, presentando pequeños detalles en cualquier espacio que veamos que ayudan a embellecer los mapas.

Además del puntaje de cada nivel (del cuál dependerá de cuánto tiempo nos lleve completarlo, la cantidad de enemigos destruídos y si no sufrimos daño, entre otros factores) encontramos Fragmentos escondidos en el nivel. Suelen ser pocos, pero la tarea de conseguirlos todos se vuelve muy adictiva. Incluso, destruyendo un objeto específico, obtendremos a un pequeño robot volador que nos ayudará en combate por un tiempo limitado.

Una mecánica interesante es la del progreso a través de los niveles. Si en el primer nivel conseguimos dos mejoras para nuestra arma y logramos llevar al segundo con vida, estas se mantendrán en la nave. Además, al llegar a los 25.000 puntos, obtendremos una segunda oportunidad en caso de caer en batalla. Esto aumenta considerablemente su rejugabilidad, ya que si nos quedamos estancados en un nivel, podremos volver al anterior para conseguir una mejor equipación. Aunque como ya les advertimos, no será una tarea fácil.

Blue Rider es un juego complejo y difícil, nos llevará varias horas completar cada nivel, dependiendo de nuestra habilidad y las mejoras que logremos mantener entre los escenarios. Su jugabilidad es muy adictiva y cada vez que perdamos será por un fallo nuestro, no del juego. Gracias a esto no llega a frustrarnos en ningún momento, y nos lleva al famoso “Un intento más“.

Ravegan ha logrado un título moderno, pero que no deja de lado la dificultad de los arcades que rememoramos con tanta nostalgia. Blue Rider se puede adquirir en PC a través de Steam a un precio de 12.99 dólares.