Review ARK: Survival Evolved – ¡Lost + clonosaurios!

Ark: Survival Evolved es quizás el único juego que permite explorar una isla desierta donde intentás sobrevivir rodeado de dinosaurios. Aun en fase de Early Access, lanzará oficialmente muy pronto. Pero antes, estas son nuestras impresiones.

ARK: Survival Evolved es el primer y por ahora único título de Studio Wildcard, un estudio joven pero con una propuesta única. Este es un auténtico juego de nicho, pero que si es exactamente lo que buscabas, es una auténtica bendición. Disponible a partir del 8 de agosto para PS4, PS4Pro, PC, y Xbox One, se trata de un juego de supervivencia en mundo abierto, donde además de combatir el hambre, sed, enfermedades, y construir refugios, tenés que defenderte e incluso domesticar peligrosos dinosaurios. Conocé nuestra preview de este difícil game.

En el juego, con vista de primera persona, no te van a dar ningún tipo de explicaciones: ni bien creas tu personaje (hombre, mujer, con las proporciones que vos quieras), te tiran en la isla completamente desnudo, y te piden que te las arregles sin tutoriales ni nada. Nosotros hicimos exactamente eso, y ni bien pusieron a nuestro personaje en la costa, nos devoró una horda de velocirraptores furiosos. ¿Y vos pensabas que Dark Souls era difícil?

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Por suerte, no hay penalización por morir, excepto perder todo tu inventario (al mismo estilo que el aclamado Don´t Starve). Con ánimos renovados, y esta vez con un poco más de suerte, nos dirigimos a recoger bayas silvestres para tener alimento. En ese momento vimos una morsa, y nos acercamos a ver qué pasaba. Por accidente le pegamos un puñetazo, y nos mató también. En ese punto nos dimos cuenta que sin equipo ni armadura nuestro personaje no puede hacer la gran cosa, por lo que nos pusimos a ver qué podíamos fabricar. Picos, trapos para vestir, y antorchas. El pico requería madera, pero recoger madera no era cuestión simplemente de extraerla de los arboles. Por eso decidimos darle puñetazos a un arbol hasta que nos dio primero astillas, y luego madera. Con piedra, pudimos construir finalmente la pica, y usarla para conseguir elementos más refinados – ese es el loop del juego, hacer algo que te permita extraer lo siguiente.

Entre que descubrimos todo esto, se hizo de noche y nuestro personaje murió de frío. Cuando volvimos a empezar vimos que se podían hacer fogatas, pero se quejaba del hambre. Las bayas eran poco efectivas para alimentarnos, así que decidimos cazar un dinosaurio para comer. El problema es que en esa batalla volvimos a morir, hasta que pudimos hacer mejores armas, y atacar animales más chicos. Cuando finalmente logramos matar algo, nos enteramos que la carne cruda no sirve como sustento, así que la llevamos a la fogata para cocinar. Usando astillas para encender el fuego, metimos la carne adentro y la sacamos cocinada – en buena hora porque se hizo día.

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El primer par de horas en ARK: Survival Evolved es durísimo – como si los protagonistas de Lost tuvieran que sobrevivir entre los dinsaurios. Este no es para nada un juego relajante, sino un auténtico desafío. La cuestión es que, cuando eventualmente te estableces, creas tu fogata, tu refugio (donde podés guardar items en caso que mueras), y tu ropa, podés empezar a hacer cosas más interesantes como estudiar mejores materiales para lograr construcciones más efectivas, o domesticar dinosaurios. Así como lo lees – con las famosas bayas podés domesticar primero herbívoros, y luego carnívoros. Vas a poder usarlos en tu granja al lado de tu refugio, darles roles, pedirles que te apoyen en combate, y si construís monturas, subirte encima para pasear por todo el mapa.

Tras incontables muertes, y explorar más y más de la isla, encontrar notas de exploradores previos y demás, te das cuenta que sí hay un objetivo definitivo: escapar. Eso sí, es más complicado de lo que suena, y no es que podés armar una balsita e irte, tipo náufrago. En el mundo de ARK: Survival Evolved hubo una civilización alienígena que, las notas dan a entender, son responsables por la presencia de estos dinosaurios, pero ya no están. El tema es que hay impresionantes bosses en diferentes obeliscos del mapa, y cuando te vuelvas lo suficientemente poderoso, vas a poder obtener tributos y artefactos que te abran el camino para enfrentarlos. Por supuesto, estos bosses son dificilisimos, y nos mataron un montón de veces.

Con los trofeos que obtenés por derrotar a estos bosses, finalmente vas a poder abrir el camino a una última cueva – llena de poderosos depredadores y carnívoros. En esta especie de raid, tenés que llegar al final, eliminando a todos los enemigos que se te crucen o escapando de los combates innecesarios para finalmente poder dejar la isla y ganar. Eso sí, son tantos enemigos que es casi imposible, y el límite de tiempo complica las cosas todavía más. Por suerte, todo ARK: Survival Evolved se puede jugar en grupos, y puede haber arriba de 20 jugadores por partida, pero no creas que esto va a cambiar demasiado la situación – igual sos un humano frágil rodeado de dinosaurios.

Ark: Survival Evolved

En ARK: Survival Evolved, todo está hecho para matarte. Los enemigos, el hambre, el frío, el calor, la sed, las enfermedades, los precipicios. y hasta el agua, si pasás mucho tiempo sumergido. Sin embargo, este título ofrece una experiencia que no podés obtener de otros juegos actuales: la alegría de descubrir algo por uno mismo, las infinitas posibilidades de creación, y una libertad absoluta para que hagas lo que quieras. Quizás a primera vista parezca un Minecraft con dinosaurios, pero su dificultad, profundidad, y grado de desafío, son ideales para que el público muy específico de los survival se vuelva loco con una de las experiencias más completas del mercado. Eso sí, si sos de frustrarte y esperar que el juego te de una mano, este título no es para vos.

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