Connected: El smartwatch Android de TAG Heuer

TAG Heuer llevó el concepto de un smartwatch de lujo a un nuevo nivel con su nuevo “Connected”. ¡Conocé más sobre este gadget acá!

TAG-Heuer-Connected-2-1600x893

TAG Heuer, uno de los gigantes de la relojería suiza, en colaboración con Intel y Google creó el smartwatch de lujo más impresionante del mercado: Connected. Un reloj Android Wear, ahora compatible con iOS (iPhone) , que compite con el ya conocido Apple Watch y que no podría ser más diferente al de Apple.

Desde el vamos el Connected representa el primer encuentro entre la última tecnología y uno de los clásicos relojes suizos. Por un lado, el reloj funciona con Android Wear 1.4 , tiene un procesador Atom Z34XX, una batería de 410 mAh (equivalente a un día dependiendo del uso), Bluetooth y conexión a WiFi. Por el otro, comparte el diseño del Carrera, un detalle no menor considerando que es uno de los diseños más conocidos de la empresa.

Entre sus características, el Connected incluye apps pre instaladas como Insiders, GolfShot, RaceChrono Pro y Viewrangers, con la posibilidad de descargar muchas más desde el Play Store. Además, cuenta con temporizador, alarma y cronómetro.

En sí, el Connected es un reloj de pantalla redonda táctil de zafiro (al que se le puede cambiar su cara) con un diámetro de 46 mm, un grosos de 12,8 mm y un peso de 52 gramos. Viene con una correa de caucho en uno de los siete colores disponibles: negro, blanco, naranja, rojo, azul, amarillo y verde.

Quizá la mayor contra es su precio: 1500 dólares, tres veces más que el Apple Watch. Sin embargo, TAG es sinónimo de calidad, por sus piezas y materiales, y piensa a futuro, ya que permite cambiar el Connected por uno de sus relojes mecánicos al cabo de dos años en caso de que el inteligente no resulte como se esperaba para el usuario.

Resumiendo, el smartwatch de TAG constituye una nueva propuesta para todos los que quieran un reloj inteligente con un diseño clásico que, a su vez, ofrezca las últimas apps, y encima sea compatible con iOS. ¿Hay que decir más?